miércoles, 22 de noviembre de 2017

Libro Recomendado: "LA MUERTE DE LOS TRECE BOMBEROS" de Dante Romero Siña


"En un país de América del Sur, en el año de 1881; el mundo se paralizó, por la horrible muerte de trece bomberos italianos, quienes por cumplir con su deber, en medio de una despiadada y sangrienta guerra, fueron hechos prisioneros; y sin ningún juicio, inmediatamente fusilados. 

Esta es su historia, inspirada en esos hechos reales". 

Nota: Acontece durante la Guerra del Guano y el Salitre (mal llamada Guerra del Pacífico) de 1879, en la que Chile invade Perú para apropiarse de territorios ricos en salitre y guano.

Biografía del autor:

Dante Romero Siña (1960) nació en Lima - Perú. El arte siempre influyó en él desde pequeño, su padre era un reconocido escultor, grabador y pintor de arte abstracto, exponía en diversas bienales de Sudamérica. Dante estudio Administración Empresarial y luego se especializó en recursos humanos, ventas y negociación. Ha dictado seminarios de su especialidad en diversas empresas de su país. 

Su primera novela en 2011 está basada en acontecimientos reales y lleva por título: «La muerte de los trece bomberos». 

Actualmente en Amazon ya se promociona su segunda novela y la primera romántica, que la ha titulado: «El amor del capitán Stanek». 

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Libro Recomendado: "De dónde venimos los cholos" de Marco Avilés


De dónde venimos los cholos es un libro sobre los inmigrantes escrito en una época en que muchos políticos encuentran los argumentos para expulsar de sus países a los extranjeros, a los latinos, a los diferentes. 

¿Ser blanco vuelve a ser una bandera de supuesto prestigio? 

En el Perú, las ciudades han librado por siglos una batalla territorial e ideológica contra los cholos, esa masa que desciende de las montañas huyendo de la pobreza y que amenaza la pureza de la cultura oficial. 

Marco Avilés es un escritor cholo e inmigrante que decide emprender el camino de retorno a ese sector proscrito de su país de donde vienen los cholos. Unas veces llegará a pueblos y aldeas con coordenadas fijas. Otras veces se perderá en su propia biografía.

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martes, 21 de noviembre de 2017

Libro Recomendado: "Pasado y presente de la comunidad japonesa en el Perú" de Isabelle Lausent-Herrera


Nada dejó más sorprendidos a los propios peruanos que aquellas elecciones de abril y junio de 1990. Se ha hablado de voto emocional, de rechazo histórico a las clases políticas, del fin del compromiso con la oligarquía blanca, y otras tantas reflexiones en torno a una elección que algunos aplauden y otros juzgan inquietante. Aparte de toda consideración política, lo intrigante resulta ser el propio nuevo presidente, Alberto Fujimori Fujimori. Su anterior ausencia de la arena política, su discreción y, sobre todo, su personalidad enigmática, calificada de “oriental”, hacen que el interés recaiga en igual, o aún mayor, medida sobre su persona que sobre sus proyectos políticos poco definidos. El poner énfasis en su origen japonés — tal como lo hizo él mismo durante su campaña— causa, según el medio, admiración o rechazo. Ahora bien, los peruanos abrigan, frente a los japoneses y la comunidad japonesa en el Perú, la ambigüedad de ambos sentimientos, que no se ha expresado siempre en forma tan afortunada, sino todo lo contrario.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Los Aportes Recíprocos entre España y el Perú durante el Virreinato (actualización)

Lima Capital del Virreinato del Perú


Siempre se dice que los españoles vinieron al Perú solamente para hacer fortuna a través del oro y la plata, metales preciosos que fueron enviados en grandes cantidades por casi 3 siglos con destino al rey de España y también en beneficio propio.

Comparando, se dice que, en cambio, los ingleses que llegaron a norteamérica fueron a quedarse allí para trabajar la tierra.

Ambas afirmaciones pueden tomarse como ciertas, solamente si se miran en forma parcializada y negativa.

Lo cierto es que España aportó mucho durante los 3 siglos en que el imperio español dominó en Perú y Sudamérica.

¿Que trajeron los españoles durante el Virreinato del Perú?

-La religión católica

-El idioma castellano - hablado y escrito

-El Caballo

-La rueda

-El ganado vacuno, ovino y porcino

-Los sistemas de cultivo

-La vid, el vino y el vinagre

-El carro con ruedas, la polea y el torno de alfarería impulsado por una rueda.

-Vegetales comestibles como los garbanzos, las lentejas, el arroz, las almendras, las lechugas, las espinacas, las acelgas, las berenjenas, los ajos, las cebollas, las pasas, el azúcar, el limón, etc.

-El hierro, el acero y la metalurgia.

-Las técnicas de navegación transoceánicas, la ballestina (un instrumento marítimo utilizado para determinar la altura de los astros), el astrolabio, el cuadrante, la cartografía y la brújula marina.

-La imprenta y el papel

-Los talleres de arte y metalúrgicos avanzados

-Las armas de fuego

-La pólvora

-La organización física y administrativa de los pueblos.

-Las viviendas y edificaciones según arquitectura vigente en Europa

-Los hospitales y farmacias

-Las escuelas

-Las universidades

Las profesiones

-La organización del Estado, el ejecutivo, el legislativo, el judicial.

-Las artes: Pintura, ebanistería, alfarería, escultura, baile, teatro etc

-Música, danzas, canto que se mantienen hasta la actualidad convertidos en folklore de los pueblos andinos incluyendo los vestidos de la época del virreinato, hoy algo adaptados a los gustos de los pueblos.

-La comida, que hoy es parte de la fusión gastronómica peruana que destaca en el mundo.

Pero también Perú aportó a España:

-El oro y la plata que financiaron al reino de España y lo convirtieron en el más poderoso del mundo

-La papa o patata, que es hoy uno de los principales alimentos de los españoles y del mundo.

-El cacao y el chocolate.

-El maiz.

-El algodón.

-El frijol o alubia.

-El pallar o judía.

-El tomate.

Nos preguntamos ¿cuánto tiempo hubiera sido necesario para que el Imperio Inca logre los adelantos que aportaron los españoles?, igualmente, ¿qué hubiera sido de España sin el oro y plata peruanos?

En los 3 siglos que estuvo vigente el Virreinato del Perú vinieron al Perú españoles del más alto nivel incluyendo a aquellos con diversos títulos de nobleza que lograron ubicar al Perú en la Epoca de Oro de su historia, siendo Lima la ciudad más avanzada y culta de Sudamérica, por su población con grandes personajes, la ciudad con los mejores inmuebles, obras de arte, libros, joyas etc., con un elevado nivel de vida que era muy superior al de cualquier otra ciudad sudamericana.

Algo también muy importante, fue la estabilidad política otorgada por los virreyes, que lograron poblaciones ordenadas y cumplidoras de la ley.

No es cierto que los españoles vinieron solo a sacar oro y plata para luego regresar a España, también tomaron posesión y trabajaron las tierras aplicando las mejores tecnologías de la época. Muchos de estos españoles se instalaron definitivamente en Perú trayendo a sus familias o casándose con mujeres del lugar dando origen a un fuerte mestizaje.

¿Hubieron abusos? por supuesto, como en toda civilización, pero también hubo las medidas punitivas contra los abusadores dictadas por el rey a través de los virreyes.

Lamentablemente, con la llegada de la república todo lo ganado se perdió, entrando a una etapa oscura de la que Perú recién está saliendo, cuando se van a cumplir en el 2021, 2 siglos desde el fin del virreinato

Entonces, es correcto afirmar que la balanza de los aportes recíprocos fue bastante equilibrada para el Perú y España (jlhurtadov@gmail.com)

lunes, 13 de noviembre de 2017

Imperio Inca: Túpac Yupanqui - 10º Inca del Perú

Inca Túpac Yupanqui

Túpac Yupanqui (Cusco, 1441-Chinchero, 1493) fue el décimo soberano del Imperio Inca. Le llamaban «El Resplandeciente» 

Sucesor del Inca Pachacútec; asumió el correinado probablemente entre los 15 y 20 años (entre 1456 y 1461).

Luego, tras la muerte de su padre, se hizo cargo absoluto del poder. Debía tener poco más de 30 años.


Durante su época como hatun auqui y luego como inca (‘rey’) empleó la mayor parte de su tiempo en campañas bélicas de conquista o «pacificación», e incluso de exploración.

Llegó a Quito por el norte, el río Maule por el sur, el país de los opataris y el Paititi por el este1 y Mangareva (Oceanía) por el oeste.

También tuvo activa participación en el gobierno. Así, estableció a los curacas, realizó el primer censo general, distribuyó el trabajo, asignó impuestos, cimentó el sistema de mitimaes, continuó la construcción de los grandes caminos, ordenó las cárceles, propagó el culto al Sol e implantó un calendario basado en sí mismo, embelleció con palacios la ciudad de Tumipamba en honor de su hijo recién nacido Huayna Capac y fundó la ciudad de Quito.

Tomó como esposa principal a su hermana Mama Ocllo (homónima de la esposa del primer Inca), con la cual tuvo pocos hijos. Sin embargo, dejó fuerte descendencia entre concubinas y esposas secundarias.

Murió en Chincheros, tal vez envenenado por su esposa Chuqui Ocllo para favorecer a su hijo. Sin embargo, tras haberlo escogido como sucesor, se rectificó a último momento y designó como inca (emperador) al muy joven Huayna Cápac.

Su momia perduró hasta la invasión quiteña, donde los generales quiteños Quizquiz y Calcuchimac la quemaron en venganza por haber conquistado Quito. La Capac Panaca, que conforma su descendencia, recogió las cenizas y las habría escondido por Calispuquio junto a su deidad tutelar.

Conquistas:

Por el este, se dirigió al Chinchaysuyo para anexar más territorios. Por el norte conquistó a los chachapoyas, huambos y guayacondos. Se enfrentó al Imperio chimú, dirigiendo su atención a su amurallada ciudad capital: Chan Chan. Ante esto, Túpac Yupanqui elaboró una certera estrategia: desviar el río Moche, principal proveedor de agua para Chan Chan. Como la ciudad se encuentra en medio del desierto, no tardó muchos días en anunciar la rendición. Después de esta primera expedición volvió al Cusco con un cargado botín y muchos orfebres y artesanos que fueron de gran utilidad en la enseñanza de estas artes en la capital. Descansó ahí dos años, y enseguida salió nuevamente por el norte anexando más etnias y derrotando otras que por su «salvajismo» no las anexaría por no ser de interés. 

En las cercanías de Quito edificó la fortaleza de Quinche, donde posteriormente algunos creen que habría nacido su hijo Huayna Cápac, aunque es más probable que haya nacido en Tumipamba. Al volver a Cusco luego de 4 años, se le tentó comandar otra campaña de conquista en el Norte, en el golfo de Guayaquil, donde derrotó a los Puná y a los Paches. 

Por el sur, su mirada se dirigió al valle de Cañete y al señorío del Huarco. Aliado con los chinchas, creyó que su victoria sería segura pero los hechos le demostrarían lo contrario. Su campaña por esas tierras, la más ardua que habría de luchar en su vida y que le sirvió mucho en su desarrollo como guerrero, le tomó cerca de cinco años. Por esto decidió apelar a otros recursos para conseguir la derrota definitiva de tan recia gente. En efecto, mandó emisarios para señalarles a los líderes de la región (encabezados por una fiera mujer guerrera) que ambas naciones alcanzarían una alianza con el fin de mutuo beneficio entre ambos, siendo que los del Huarco aportarían constantemente alimentos y productos al Imperio mientras que los incas respetarían su autonomía. Ante esto, grandes celebraciones se darían inicio y en plena fiesta los soldados del joven Túpac Yupanqui irrumpirían contra las principales posiciones defensivas para tomarlas. Esto lo conseguirían en todos los reductos, salvo en la fortaleza de Ungará. Aquí la lucha se hizo más dura y costó muchas vidas el tomarla. Finalmente, viéndose rodeados y deseosos de salvar sus cuerpos de la furia del príncipe imperial, los sobrevivientes se lanzaron desde lo alto de la fortaleza en un salto que años más tarde emularía el famoso Cahuide ante los españoles. A su llegada al lugar, Túpac Yupanqui, congestionado por la ira, ordenó que todos los prisioneros fueran ajusticiados y colgados de esos muros como escarmiento a todos los pueblos que siguieran su ejemplo.

También, dirigió una campaña en el Antisuyo (región selvática). Con un ejército dividido en 3 (uno de ellos comandado por su hermano Amaro Yupanqui), anexaron a las tribus: Opotari, Manú y Yanasimi. 

La crónica "Suma y Narración de los Incas”, de Juan de Betanzos (a. 1551), es una de las crónicas más autorizadas que se escribieron sobre el Imperio Incaico debido a que fue confeccionada sobre la base de los datos proporcionados por la gente allegada a la corte de Angelina, antigua esposa del Inca Atahuallpa que casó luego con Betanzos. 

Efectivamente, en la Introducción del libro de Juan de Betanzos publicado por María del Carmen Rubio (2004) se indica que Betanzos (pag. 16): “…interrogaba a sabios, guerreros y personajes de avanzada edad que todavía conservaban en la memoria los hechos sucedidos en las campañas expansivas o represivas de Tupac Inca Yupanqui o de Huayna Capac, y a otros muchos más…”: “…de esta forma, el cronista obtuvo las noticias necesarias que le permitieron escribir y describir, casi según oía, los hechos sucedidos durante los años esplendorosos del gobierno incaico …”. En los capítulos XXXIII al XXXV, Betanzos describe el alzamiento de los “Collas” a quienes Tupac Yupanqui enfrentó y persiguió hasta llegar, primero a Arapa (cerca de Puno), luego a Chuquiabo (actual ciudad de La Paz) y posteriormente a Urocoto (probablemente Oronkota, al noreste del actual departamento de Potosi, en Bolivia) hasta llegar, subsiguientemente, a lo que llamó: “la provincia de los Mayos Mayos, en un fuerte que en ella hay junto a un pueblo llamado Tongoche” (Ibid, pag. 196). Aunque no proporciona datos acerca de la ubicación exacta de esta “provincia de los mayos mayos” puede deducirse cuál era su situación geográfica real puesto que se encontraba a: “…doscientas leguas de la ciudad del Cuzco…” y, desde allí, hizo incursiones a: “los Chiriguanaes” y a “los Juríes”. Desde luego, el único punto geográfico a partir del cual se pueden alcanzar ambos emplazamientos no es otro que el que conocemos como Tarija, al sur de la actual República de Bolivia. 

Tupac Yupanqui (siempre según Betanzos), habría llegado posteriormente hasta: “…un río grande, que dicen ser el de La Plata…” y luego: “…fuese por la vera de él hasta que llegó a sus nacimientos, que dicen ser a las espaldas de Chile…//…pasó los puertos y cordilleras de nieve y montañas altas, sujetando y conquistando todo…”. De retorno de Chile, Tupac Yupanqui y sus ejércitos vuelven a entrar en territorio del Collasuyo pasando por Carangas, Aullagas, Chichas y Llipi (Lípez) hasta llegar a Chuquisaca, los Charcas, Pocona y Sabaypata, lugares en los cuales construye fortalezas y deja guarniciones de mitimaes. 

Siete años después de su partida, probablemente en 1478, retorna al Cuzco (“…y estuvo Topa Ynga Yupangue, desde que salió del cuzco para pacificar esta provincia de Collasuyo hasta que volvió a la ciudad del Cuzco, siete años…”. Betanzos, op. Cit., pag. 204). Esta “hoja de ruta” que, según Betanzos, siguió Tupac Yupanqui, es coincidente con la que señala el Capac Ayllu, un documento confeccionado en 1569 por quienes se consideraban a sí mismos: “… nietos de los Incas conquistadores…”, es decir, nietos de los Incas Tupac Yupanqui y Wayna Capac (Rowe, J.H. Probanza de los Incas nietos de conquistadores”. HISTORICA. Vol. IX, No. 2, [1569] 1985: 193-245). Este documento, confeccionado igualmente sobre la base de los datos proporcionados por los quipucamayos Incas todavía existentes, hace mayores especificaciones respecto a la zona que nos ocupa englobando regiones, etnias y datos de interés histórico importantísimos respecto no solamente de la actual zona de Tarija sino también de la de los chichas, chiriguanaes, el Tucumán y los juríes, haciendo ver que el conocimiento que los Incas tenían de toda esa zona era desde luego muy amplio. 

Efectivamente, indica: “…entro en la provincia de los chichas y moyomoyos y amparais y aquitas copayapo churomatas y caracos y llego hasta los chiriguanos [y] hasta tucuman y alli hizo una fortaleza y pusso muchos yndios mitimaes…” Contiene, evidentemente, muchos de los datos del documento anterior pero ampliados, de tal forma que ambos documentos se complementan, uno a otro. En ambos es la misma “hoja de ruta” que los Incas conquistadores siguen, desde “los collas”, en el Altiplano, hasta “los juríes”, en el Tucumán, pasando por los Chichas y varias otras zonas a las que caracteriza por el nombre de los pueblos que las habitaban. Nombra no solamente a los “moyos moyos” -que son probablemente los mismos Mayos Mayos a los que se refiere Betanzos- sino que añade a varios otros grupos que Betanzos no contempla; entre ellos a: “chichas”, “amparais”, “aquitas”, “copayapos”, “churomatas” y “caracos”. El paso que Tupac Yupanqui utilizó para llegar a los “chiriguanaes” fue seguramente el la llamada “Puerta del Chaco”, por la actual localidad de Santa Ana y el que usó para llegar a Humahuaca y el Tucumán tuvo que haber sido el corredor que atraviesa los valles de Tojo y Livi Livi, única vía expedita y con caminos para llegar a esas zonas. 

En Chile desplazó a los diaguitas de los valles transversales y parte de los picunches (grupo mapuche septentrional) que habitaban el valle de Chile (el actual valle del Aconcagua o el valle del Mapocho) y algunas comarcas ubicadas al sur de él, produciendo que estos se desplazaran hacia tierra de mapuches, y allí se unieran los diaguitas y picunches con los mapuches, fijándose así los límites del Imperio Inca, en una zona que convencionalmente los historiadores y la arqueología extienden hasta el río Maule. 

Tomó el camino de regreso por la costa pasando por Pica, Huantajaya, Ariacca, Tácana y en Sama tomó rumbo hacia el Cusco. 

El cronista Pedro Cieza de León expresa: Caminó por toda la provincia del Collao hasta salir de ella, envió sus mensajeros a todas la naciones de las Charcas y Carangas y más gentes que hay en aquellas tierras. De ella, unos le venían a servir y otros a darles guerra... Yendo victorioso adelante de los charcas, atravesó muchas tierras o provincias y grandes despoblados de nieve hasta que llegó a lo que llamamos Chile y señoreó y conquistó todas aquellas tierras, en los cuales dicen llegaron hasta el río Maule. En lo de Chile, hizo algunos edificios y tributáronle de aquellas comarcas mucho oro en tejuelos. Dejó gobernadores y mitimaes y, puesto en orden lo que había ganado, volvió al Cusco Pedro Cieza de León . 

El Inca Garcilaso de la Vega en su libro Comentarios Reales de los Incas y el español Alonso de Ercilla en el poema épico La Araucana relatan la expedición Inca al sur:

En esta campaña al sur se libró una guerra entre 20.000 hombres de Yupanqui y 20.000 guerreros de las tribus mapuches, al sur del Maule. El subgrupo picunche conocido como promaucaes por los españoles, enterados de la venida de los Incas se aliaron con los subgrupos Antalli, Pincu y Cauqui. Los incas enviaron parlamentarios para que reconozcan a Túpac Yupanqui como soberano. Los purumaucas decidieron dar batalla y se enfrentaron por tres días con los incas. Durante el enfrentamiento hubo muchos muertos en ambos bandos y ningún ejército vencedor. Al cuarto día decidieron no enfrentarse. Los purumaucas se retiraron del campo de batalla cantando victoria, en tanto los incas intentaron asegurar el control de pequeñas zonas conquistadas al norte del Maule. Los escasos restos encontrados dan cuenta de que nunca pudieron lograr su objetivo de asentarse y durante los meses siguientes su subsistencia se centró en la recolección de frutos y el saqueo de pequeños poblados. ...duró la batalla todo el día sin reconocerse ventaja, en que hubo muchos muertos y heridos...El cuarto día...no salieron de sus alojamientos...los Purumaucas...se volvieron a sus tierras, cantando victoria...los Incas...resolvieron en volverse a lo que tenían ganado y señalar el río Maulli por término de su Imperio y no pasar adelante en su conquista hasta tener nueva orden de su Rey Inca Yupanqui...El Inca les envió a mandar que no conquistasen más nuevas tierras, sino que atendiesen con mucho cuidado en cultivar y beneficiar las que habían ganado....

Según los restos arqueológicos encontrados especialmente en la última porción del camino del inca que alcanza a avanzar de norte a sur en el centro de la capital de Chile, nuevos contingentes incas se sumaron a la lucha durante la década siguiente, produciéndose enfrentamientos decisivos entre los pueblos mapuches y los ejercitos incas, principalmente bajo la estrategia de guerrillas que más tarde aplicarian con los propios conquistadores españoles, que se presume la ganaron los incas por la mayor cantidad de fuentes y cronistas que lo apoyan y los descubrimientos de yacimientos arqueológicos bajo la ciudad de Santiago de Chile, que se presumia de fundación española. Según muchas teorias de historiadores actuales chilenos a la llegada de los españoles los mapuches habían hecho retroceder a los incas hasta el río Mapocho "mapuche" denominación que nunca correspondió al río, sino que a la línea divisoria entre ambos grupos, la cual se había desplazado en ese lapso de tiempo desde doscientos kilómetros al sur. 

Cabe destacar que al norte de esta línea permanecía un asentamiento perteneciente a Vitacura, uno de los principales lugartenientes de Tupac Yupanqui y que hasta el día de hoy designa a una de las principales comunas de Santiago, capital de Chile. 

La Polinesia

A partir de las crónicas realizadas por los cronistas españoles Pedro Sarmiento de Gamboa, Martín de Murúa y Miguel Cabello Valboa durante la conquista; recogieron una serie de relatos sobre que, estando en la costa norte (en las islas Puná), habría tenido conocimiento de unas islas lejanas en las cuales encontraría oro, decidiendo ir en busca de ellas. Alistado una gran flota de naves,​ Túpac Tupanqui habría zarpado con 20 mil expedicionarios, llegando a unas islas llamadas Ninachumbi y Auachumbi;​ algunos historiadores postulan como hipótesis de que estas islas serían verdaderas y estarían ubicadas en la Polinesia. Esta crónica dio pie, al historiador José Antonio del Busto, para la formulación de una teoría sobre que esas dos islas serían Mangareva y Rapa Nui, basándose en treinta pruebas que considera haber descubierto, entre ellas el hecho que en Mangareva existe una leyenda sobre un rey tupa, que vino del este en naves con velas, trayendo orfebrería, cerámica y textilería y del que hasta hoy existe una danza. Un relato similar existiría en las islas Marquesas. Además, agrega que el Ahu Vinapu, en Rapa Nui, está construido en forma similar a las construcciones incaicas del Cusco, y que el rey tupa en Rapa Nui habría tomado el nombre de Mahuna-te Ra'á, traducido como ‘hijo del Sol’ basándose en una leyenda rapa nui.​ Retornó a los dos años trayendo consigo gente negra (que serían prisioneros polinesios hallados en Mangareva), sillas de latón (que sería en realidad un trono de un material parecido a la tumbaga, recogido del reino de Chimú al terminar el viaje), pellejos y quijadas de caballos (que más podían haber sido de lobos marinos machos) que fueron conservadas en la fortaleza de Sacsayhuamán. Esta hipótesis es apoyada por la travesía que hizo el explorador noruego Thor Heyerdahl, denominada Kon-tiki en honor al dios de los incas, Wiracocha, el creador del universo, pues Kon-tiki es una advocación del mismo. 


Conquistas Más al Sur:

Datos aportados por crónicas españolas, tales como el Informe de Miguel de Olavarría o el del padre Joan Anello Oliva en su Historia del Perú (publicada en una traducción al francés) indican que la expansión habría llegado más al sur, o que posteriormente se habría producido una hipotética última expansión o invasión más al sur hasta el río Biobío. Miguel de Olaverría expresa que "conquistaron y subjetaron a todos los indios que avia desde la Serena asta el gran río de Biobio como oy se ve e aver llegado hasta el dicho rio por los fuertes que hicieron en el cerro del Río Claro, donde pusieron y tuvieron frontera a los indios del estado con quienes tuvieron muchas batallas" y el padre Anello Oliva expresa que: Sometió hasta el valle de Arauco, donde pasó el invierno, después de haber construido algunos fuertes. Sometió a continuación las provincias de Chillhue y de Chillcaras. El historiador José Antonio del Busto en su libro Túpac Yupanqui recogería el supuesto testimonio del cronista Cristóbal de Molina, en el cual se contaría que Túpac Yupanqui cruzó más allá del Maule y el Biobío, alcanzando hasta el Canal de Chacao, observando desde la orilla la Isla de Chiloé, el "fin del mundo" y, sin interés por conquistar esas tierras "pobres y frías", regresó al gobierno del Tahuantinsuyo, tras su larga ausencia. 

"y esde saber que cuando los espanoles entraron en el Cuzco había indios que se acordabande un senor Inga que se llamaba Tupa-Inga Yupangue, el cual fue padre de Guaynacaba,padre de Tabalipa y de Guascar y de Mango Inga, y dexo otros muchos, pero questostres fueron los mas principales, y los que los espanoles alcanzaron a los principios de lasierra haber. Este Tupa Inga Yupargue conquisto por su persona, según dicen los indios,la mayor parte de estos reinos, y fue muy valeroso e hizo y acrecento los caminos realesde la sierra y llanos quinientas leguas de aquella parte del Cuzco; este conquisto el Collao, que se rebelo muchas veces, y desde el Cuzco hasta las provincias de Chile, queson quinientas leguas, y toda su habitación fue desde el Cuzco hacia el estrecho de Magallanes, y trabajo mucho y al cabo vino a morir en el Cuzco, y sucediole su hijo Guainacaba".

Muerte

En Chincheros, Chuqui Ocllo, una de las esposas de Túpac Yupanqui lo convenció de que su hijo Cápac Huari lo sucediera, sin embargo Túpac Yupanqui cambió de opinión decidiéndose por Titu Cusi Yupanqui (Huayna Cápac). Esto provocó la ira en Chuqui Ocllo quien envenenó a Túpac Yupanqui aproximadamente en 1493. 

Posteriormente en 1532, cuando el ejército del rebelde Atahualpa tomó la ciudad de Cusco, las etnias que conformaban su ejército aún guardaban un resentimiento inmenso a Túpac Yupanqui por haberlos conquistado. Estas etnias quemaron su momia en Cusco bajo el mando de Quisquis. (Datos: Wikipedia)

Inca Túpac Yupanqui - Mascarón de Proa del Buque Escuela Peruano Unión

B.A.P. Unión Lleva a Túpac Yupanqui como Mascarón de Proa


domingo, 12 de noviembre de 2017

Libro Recomendado: "Santiago Apóstol Combate a los Moros en el Perú" de Luis Millones y Renata Mayer


Ningún santo ha generado un desborde dramático de tantos contenidos como el Apóstol Santiago. Las representaciones contemporáneas de su batallar contra los musulmanes cobran especial interés por los eventos internacionales que hacen noticia en el mundo contemporáneo. Santiago Apóstol tiene una gran importancia en la historia del Perú. Su imagen, de origen religioso, se ha convertido en un emblema de la evangelización y la extirpación de idolatrías. Actualmente se le venera en distintas festividades en el interior del Perú, cuya representación -siempre a caballo blanco y con indumentaria de santo guerrero- sirve para restablecer el orden social. Luis Millones y Renata Mayer hacen un recorrido por la historia de este icono que combatió a favor de la cristiandad, y cuyo enfrentamiento contra los moros en España sirvió de antecedente en la conquista del Perú. Sorprende que a lo largo de este tiempo su imagen se haya mantenido intacta, como se aprecia en las teatralizaciones anuales que se celebran en el pueblo de Colán, Piura, al norte del Perú. Hasta allí llegaron ambos autores para entender cómo este símbolo hispánico es parte de una manifestación folclórica de la peruanidad. Reseña: «Santiago Apóstol combate a los moros en el Perú ofrece una particular representación de Santiago Matamoros en el distrito de Colán, provincia de Paita. Para Luis Millones, quien ha estudiado por años esta zona del Perú, la imagen tan española que desprende -y que la diferencia del Santiago Mataindios de otros pueblos andinos- responde al fuerte vínculo histórico que se ha mantenido con España a lo largo de los años.» Juan Carlos Fangacio, El Comercio


viernes, 10 de noviembre de 2017

Libro Recomendado: "Segunda parte de la Crónica del Perú, que Trata del Señorío de los Incas Yupanquis y de sus Grandes Hechos y Gobernación" de Cieza de León


Trata sobre la historia de los Incas o reyes del Antiguo Perú. La crítica histórica ha sido unánime al considerarla como una obra fundamental para el estudio de la historia inca.

Fue redescubierta en la Biblioteca del Monasterio de El Escorial - España, por el historiador peruano Manuel González de la Rosa, que preparó una edición para publicarla en Londres en 1873. Pero esta se quedó en pruebas por razones económicas. En 1880, bajo el cuidado del erudito español Marcos Jiménez de la Espada, se publicó finalmente la obra, bajo el título de Segunda parte de la crónica del Perú, que trata del señorío de los incas yupanquis y de sus grandes hechos y gobernación (actualmente conocida simplemente como El Señorío de los Incas).

Si se quiere conocer con profundidad la historia de los incas y su grandioso imperio, es necesario leer este famoso libro escrito por el cronista de la conquista Pedro Cieza de León (*).

Hemos encontrado el libro y puede adquirirlo en Amazon: Segunda Parte de la Crónica del Perú: Que Trata del Señorío de los Incas Yupanquis y de Sus Grandes Hechos y Gobernación (Classic Reprint) 


(*)Pedro Cieza de León (Llerena, Badajoz, 1520 - Sevilla, España, 2 de julio de 1554​) Fue un conquistador español, destacado por su labor como cronista e historiador del mundo andino. Escribió una Crónica del Perú en cuatro partes, de las que sólo la primera se publicó en vida de su autor, quedando inéditas las otras tres hasta los siglos XIX y XX. El erudito Marcos Jiménez de la Espada lo ha llamado "el príncipe de los cronistas españoles". En América y, sobre todo, en Cartagena de Indias, desempeñó una gran actividad en expediciones, fundaciones, encomiendas gubernamentales y otras actividades, si bien su principal obra, y por lo que es recordado, es su extensa Crónica, que conforma el primer proyecto serio de escritura de una historia del mundo andino.



martes, 7 de noviembre de 2017

Virreinato del Perú: Francisco de Borja y Aragón - Príncipe de Esquilache - 12º Virrey del Perú

Francisco de Borja y Aragón - Príncipe de Esquilache

Francisco de Borja y Aragón (mar Tirreno 1581- Madrid, 1658) fue un noble, militar, escritor y poeta español.

Fue II conde de Mayalde y conocido, por su matrimonio, como el Príncipe de Esquilache.

Hijo de Juan de Borja y Castro, I conde de Mayalde (tercer hijo de San Francisco de Borja), y de Francisca de Aragón y Barreto, I condesa de Ficalho, y descendiente del rey Fernando II de Aragón.

Distinguido en los estudios desde su infancia, se inclinó tempranamente por las artes y las letras. 

Por méritos familiares, fue nombrado caballero de la Orden de Montesa en 1588, así como de la de Santiago con dos encomiendas. 

También fue gentilhombre de cámara del rey Felipe III. 

Contrajo matrimonio en 1602 con su pariente Ana de Borja, Princesa de Esquilache y condesa de Simari.


Nombrado Virrey del Perú el 19 de julio de 1614, obtuvo licencia para llevar consigo un séquito de sesenta válidos y servidores, además de las veinticuatro criadas que acompañaron a su esposa. 

Hizo su solemne entrada en Lima el 18 de diciembre de 1615, reemplazando al marqués de Montesclaros. 

Amenazado el litoral peruano por incursiones de piratas, implementó de inmediato la defensa de la costa merodeada por marinos holandeses, como Jacob Le Maire y Willem Schouten. 

Favoreció la reglamentación de los repartimientos para evitar los abusos cometidos en perjuicio de los indios, no obstante durante esos años el procurador Juan Ortiz de Cervantes presentó sucesivos memoriales en la Corte a favor de la perpetuidad de las encomiendas. 

Creó en Lima el Colegio del Príncipe, para la educación de los hijos de indios nobles (1620).

Fundó en Cuzco los colegios de San Francisco de Borja para los hijos de caciques, y San Bernardo (1619) para los hijos de los conquistadores.

Dio cumplimiento a las bulas de erección de las diócesis de Trujillo, Concepción y Buenos Aires (1616). 

Favoreció la entrada de Diego Vaca de Vega a las tierras habitadas por los nativos de Maynas y la fundación del pueblo de la amazonía peruana que, en su homenaje, lleva el nombre de Borja (8 de diciembre de 1619).

Procedió a reglamentar e instalar el Tribunal del Consulado (20 de diciembre de 1619). 

A su solicitud, se le nombró sucesor y sin esperarlo, emprendió viaje de regreso a España el 31 de diciembre de 1621. (Datos: Wikipedia)

Francisco de Borja y Aragón - Príncipe de Esquilache

lunes, 6 de noviembre de 2017

Historia del Caballo Peruano de Paso - Un Linaje de 500 años



El Caballo Peruano de Paso, un Linaje de 500 años. Montar un Caballo Peruano de Paso es una experiencia transformadora. El placer inicial se convierte, al poco tiempo, en una pasión y un compromiso. El espíritu de este documental es compartir la pasión de quienes conocemos y amamos el Caballo Peruano de Paso, cumpliendo con el compromiso de difundir esta raza entre los aficionados ecuestres del mundo. 

Video y texto: Ampascachi Horseriding

miércoles, 25 de octubre de 2017

Virreinato del Perú: Juan de Mendoza y Luna - Marqués de Montesclaros - 11º Virrey del Perú - Un Grande de España

 
Juan de Mendoza y Luna - Marqués de Montesclaros


Juan de Mendoza y Luna, (Guadalajara, España, Enero de 1571 - Madrid, ibid., 9 de octubre de 1628), de la Casa de los Mendoza, III Marqués de Montesclaros y administrador de las provincias españolas en América. 

Fue el undécimo Virrey del Perú en el período de 1607 a 1615.

Juan de Mendoza y Luna era el hijo póstumo del II Marqués de Montesclaros. Fue criado por su madre, Isabel Manrique de Padilla. 

Se distinguió al servicio del ejército del Duque de Alba en la campaña portuguesa, como un Capitán de lanceros. 

Por sus servicios, le concedieron el honor de ser Caballero de la Orden de Santiago en 1591. 

Fue Gobernador de Sevilla y nombrado Virrey de la Nueva España (México) el 19 de mayo de 1603.

Acompañado de su esposa, Ana de Medoza (también conocida como Ana Messía),​ llegó a México el 27 de octubre del mismo año. A poco de su llegada, en Agosto de 1604, una inundación asoló a la Ciudad de México, por lo que propuso el traslado de la capital a Tacubaya. Ante lo costoso del plan, pues los palacios virreinales no se podían abandonar, pues su construcción era muy cara, ordenó una serie de obras para el desagüe de las lagunas de la Ciudad de México (desagüe de Huehuetoca, que no fue terminado hasta el mandato de su sucesor), de forma que se evitasen nuevas inundaciones. También mandó empedrar las calles de la Ciudad de México, construir un acueducto para el abastecimiento de agua potable desde las fuentes de Chapultepec al centro de la ciudad (que no sería finalizado tampoco durante su mandato) y una serie de calzadas que de la Ciudad de México llevaban a Guadalupe, San Cristóbal, San Antonio Abad, Chapultepec y otras. 

Terminó su gobierno en México el 2 de julio de 1607, embarcándose en Acapulco, con destino a Lima, pues había sido nombrado en el más alto cargo del Imperio Español en América, Virrey del Perú.


Durante su mandato como Virrey del Perú, que comenzó desde el 21 de diciembre de 1607, realizó muchas obras:

-Incrementó la flota

-Mandó realizar el primer censo de Lima

-Construyó el Puente de Piedra sobre el río Rímac. (Subsiste hasta la actualidad)

-Construyó la Alameda de los Descalzos. (Subsiste hasta la actualidad)

-Se hizo conocido por su protección a los indígenas.

-Durante su mandato se descubrió una mina de mercurio en Huancavelica. 

Terminó su gobierno el 18 de diciembre de 1615 y regresó a España.

Llegó a España en 1616, siendo nombrado Consejero de Estado y de Guerra del Rey, Gobernador del Consejo de Hacienda, también de Aragón y alto funcionario en el Tribunal. 

El rey Felipe IV lo hizo "Grande de España" (*). 

(*) La Grandeza de España es la máxima dignidad de la nobleza española en la jerarquía nobiliaria, pues está situada inmediatamente después de la de príncipe de Asturias y de la de infante de España —el primer título reservado al heredero del rey de España y el segundo a sus demás hijos e hijas y a los vástagos del príncipe de Asturias

sábado, 21 de octubre de 2017

Camino Inca - Qhapaq Ñan - Red de Caminos de América del Sur No Igualada

 
Qhapaq Ñan
Los incas construyeron un gran camino que unía a los pueblos que formaban parte del Tawantinsuyo o Imperio Inca. 

La gran vía inca tenía una longitud de más de 60 mil kilómetros, y discurría por lo que hoy se conoce como territorio de Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay, y Perú. 

En idioma quechua el camino inca se llama Qhapaq Ñan y significa: camino del rey o del poderoso​ o camino del Inca. 

Todos estos caminos se encontraban conectados al Cuzco, la capital del Tahuantinsuyo o Imperio Inca y facilitaban su comunicación con los distintos pueblos anexados en el marco del proceso expansivo inca y, al mismo tiempo, constituían un efectivo medio de integración político–administrativa, socioeconómica y cultural.

Dado que la Gran Vía Inca interconectaba localidades tan distantes como Quito, Cuzco y Tucumán, los conquistadores españoles lo emplearon durante el siglo XVI para ocupar Perú, Ecuador, Colombia, Bolivia, Paraguay y Chile. 

El famoso «Camino del Inca», que une la ciudad de Cuzco con el sitio arqueológico de Machu Picchu, es solo una parte mínima e intrarregional de la gigantesca red de caminos incas. 


Estos eran los principales caminos de la red vial: 

-Caminos de la Costa Norte 

Sale del Cuzco, une los pueblos de Palpa (Ica), Nazca (en el centro de Perú), Lima, Huarmey, Reino Chimú, Los Tallanes (Piura), Ayabaca, Tumbes (en la frontera Perú-Ecuador), Quito (Ecuador), y hasta el río Ancasmayo o Pasto (Colombia). 

-Caminos de la Sierra Norte 

Sale del Cuzco, une los pueblos de Vilcashuaman, Jauja, Tarma, Huánuco, Maraycalle, Tambo Real de Huancabamba, Cajamarca, Chachapoyas, Tumibamba, Loja, Quito (Ecuador), y hasta el río Anacasmayo o Pasto (Colombia). 

-Caminos de la Costa Sur 

Sale del Cuzco, une los pueblos de Pisco, Nazca, Palpa, Ica, Tambo Colorado, Catarpe; Arica y Copiapó (Chile), pampas de Tucumán (Argentina) y el río Maule (Chile). 

-Caminos de la Sierra Sur 

Sale del Cuzco, une los pueblos de Juliaca, Chucuito, Chuquiago, La Paz (Bolivia), pampas de Tucumán (Argentina) y Santiago (Chile). 

El Qhapaq Ñan, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. 

"La denominación de Patrimonio Mundial por la Unesco significa para los seis países por los que pasa el Camino Inca, el reconocimiento de uno de los monumentos más importantes del mundo andino", dijo a los medios Luis Lumbreras Flores, arqueólogo del Proyecto Camino Inca del Ministerio de Cultura peruano. 

Unesco describió a la Gran Vía Inca como una maravilla de la ingeniería que debe ser restaurada y preservada.

sábado, 14 de octubre de 2017

Breve Historia Completa de Machu Picchu una de las 7 Maravillas del Mundo

Machu Picchu - Cuzco - Perú

La quebrada de Picchu, ubicada a medio camino entre los Andes y la floresta amazónica, fue una región ocupada por poblaciones andinas, no selváticas, provenientes de las regiones de Vilcabamba y del Valle Sagrado, en Cuzco.

Las evidencias arqueológicas indican que la agricultura se practicaba en la región desde al menos el 760 a. C.

Una explosión demográfica se da desde el año 900, por grupos no documentados históricamente pero que posiblemente estuvieron vinculados a la etnia Tampu del Urubamba. Se cree que estos pueblos podrían haber formado parte de la federación Ayarmaca, rivales de los primeros incas del Cuzco.

El área donde se encuentra Machu Picchu (montaña vieja), no presenta huellas de haber tenido edificaciones antes del siglo XV.

Según la crónica de Martín de Murúa (1615), hacia 1440, durante su campaña hacia Vilcabamba, la quebrada de Picchu fue conquistada por Pachacútec, 9º inca del Tahuantinsuyo o Imperio Inca.

El emplazamiento de Machu Picchu debió impresionar al monarca por sus peculiares características dentro de la geografía sagrada cusqueña, y por ello habría mandado a construir allí hacia 1450, un complejo urbano avanzado con edificaciones de gran lujo de uso civil y religioso.

Se cree que Machu Picchu tuvo una población móvil como la mayoría de las llactas incaicas, que oscilaba entre 300 y 1000 habitantes,​ pertenecientes a una élite, posiblemente miembros de la corte o panaca de Pachacutec.

Los valles que confluían en la quebrada formaron una región densamente poblada que incrementó espectacularmente su productividad agrícola a partir de la ocupación incaica, en 1440. Los incas construyeron allí muchos centros administrativos, los más importantes de los cuales fueron Patallacta y Quente Marca,​ y abundantes complejos agrícolas formados por terrazas de cultivo. Machu Picchu dependía de estos complejos para su alimentación, pues los campos del sector agrario de la ciudad habrían resultado insuficientes para abastecer a la población.

La comunicación intrarregional era posible gracias a las redes de caminos incaicos: ocho caminos llegaban a Machu Picchu.


A la muerte de Pachacútec, y de acuerdo con las costumbres reales incaicas, ésta y el resto de sus propiedades personales habrían pasado a la administración de su panaca o corte, que debía destinar las rentas producidas al culto de la momia del difunto inca. Se presume que esta situación se habría mantenido durante los gobiernos de los incas, Túpac Yupanqui (1470-1493) y Huayna Cápac (1493-1529).

La apertura de un camino más seguro y amplio entre Ollantaytambo y Vilcabamba (el del Valle de Amaybamba) hizo que la ruta de la quebrada de Picchu fuera menos empleada.

La guerra civil incaica (1531-32) y la irrupción española en el Cuzco en 1534 debieron afectar considerablemente la vida de Machu Picchu. La masa campesina de la región estaba compuesta principalmente por mitmas, colonos de diferentes naciones conquistadas por los incas llevados a la fuerza hasta ese lugar. Ellos aprovecharon la caída del sistema económico cusqueño para retornar a sus tierras de origen.

La resistencia incaica contra los españoles dirigida por Manco Inca en 1536 convocó a los nobles de las regiones cercanas a integrar su corte en el exilio de Vilcabamba,​ y es muy probable que los principales nobles de Picchu hayan abandonado entonces la ciudad. 

Picchu habría seguido siendo habitada, pues fue considerada una población tributaria de la encomienda española de Ollantaytambo. Eso no necesariamente significa que los españoles visitaran Machu Picchu con frecuencia; de hecho, se sabe que el tributo de Picchu era entregado a los españoles una vez por año en el pueblo de Ollantaytambo, y no "recogido" localmente.

De todas maneras, está claro que los españoles sabían del lugar, aunque no hay indicios de que fuera un lugar frecuentemente visitado por ellos anualmente. Los documentos del virreinato incluso mencionan el nombre de quien era curaca (acaso el último) de Machu Picchu en 1568: Juan Mácora. Que se llame "Juan" indica que había sido, al menos nominalmente, bautizado, y, por tanto, sometido a la influencia española. 

Otro documento​ indica que el inca Titu Cusi Yupanqui, que reinaba entonces en Vilcabamba, pidió que frailes agustinos acudieran a evangelizar "Piocho" hacia 1570. No se conoce ningún lugar de la zona que se oiga parecido a "Piocho" que no sea "Piccho" o "Picchu", lo que hace suponer a Lumbreras que los famosos "extirpadores de idolatrías" podrían haber llegado al sitio y haber tenido que ver con la destrucción e incendio del Torreón del Templo del Sol.

El soldado español Baltasar de Ocampo escribió a fines del siglo XVI sobre un poblado «en lo alto de una montaña» de edificios «suntuosísimos» y que albergaba un gran acllahuasi (‘casa de las escogidas’) en los últimos años de la resistencia incaica. La descripción breve que hace de sus ambientes nos remite a Picchu. Lo más interesante es que Ocampo dice que se llama "Pitcos". El único lugar de nombre parecido es Vitcos, un sitio incaico en Vilcabamba completamente diferente al descrito por Ocampo. El otro candidato es, naturalmente, Picchu. No se sabe hasta hoy si se trata del mismo lugar o no. Ocampo indica que en este lugar se habría criado Túpac Amaru I, sucesor de Titu Cusi y último inca de Vilcabamba. 

Tras la caída del reino de Vilcabamba en 1572, último vestigio del Imperio Inca, y la consolidación del poder español en los andes centrales, Machu Picchu se mantuvo dentro de la jurisdicción de diferentes haciendas que cambiaron varias veces de manos hasta tiempos republicanos (desde 1821). No obstante, ya se había vuelto un lugar remoto, alejado de los nuevos caminos y ejes económicos del Perú. 

La región fue prácticamente ignorada por el régimen virreinal (que no mandó edificar templos cristianos ni administró poblado alguno en la zona), aunque no por el hombre andino. En efecto, el sector agrícola de Machu Picchu no parece haber estado completamente deshabitado ni desconocido: documentos de 1657​ y de 1782​ aluden a Machu Picchu, en tanto tierras de interés agrícola. 

Sus principales construcciones, sin embargo, las de su área urbana, no parecen haber sido ocupadas y fueron ganadas pronto por la vegetación del bosque nuboso. 

En 1865, en el curso de sus viajes de exploración por el Perú, el naturalista italiano Antonio Raimondi pasa al pie de las ruinas sin saberlo y alude a lo escasamente poblada que era entonces la región. Sin embargo todo indica que es por esos años cuando la zona empieza a recibir visitas por intereses distintos a los meramente científicos. En efecto una investigación actualmente en curso divulgada recientemente​ revela información sobre un empresario alemán llamado Augusto Berns quien en 1867 no sólo habría "descubierto" las ruinas sino que habría fundado una empresa "minera" para explotar los presuntos "tesoros" que albergaban (la Compañía Anónima Explotadora de las Huacas del Inca). De acuerdo a esta fuente, entre 1867 y 1870 y con la venia del gobierno de José Balta, la compañía habría operado en la zona y luego vendido "todo lo que encontró" a coleccionistas europeos y norteamericanos. Conectados o no con esta presunta empresa (cuya existencia espera ser confirmada por otras fuentes y autores) lo cierto es que es en esos momentos cuando los mapas de prospecciones mineras empiezan a mencionar Machu Picchu. 

Así, en 1870, el norteamericano Harry Singer coloca por primera vez en un mapa la ubicación del Cerro Machu Picchu y se refiere al Huayna Picchu como «Punta Huaca del Inca». El nombre revela una inédita relación entre los incas y la montaña e incluso sugiere un carácter religioso (una huaca en los Andes Antiguos era un lugar sagrado). 

Un segundo mapa de 1874, elaborado por el alemán Herman Gohring, menciona y ubica en su sitio exacto ambas montañas.

En 1880 el explorador francés Charles Wiener confirma la existencia de restos arqueológicos en el lugar (afirma «se me habló de otras ciudades, de Huayna Picchu y de Machu Picchu»), aunque no puede llegar al emplazamiento.

En cualquier caso está claro que la existencia de la presunta "ciudad perdida" no se había olvidado, como se creía hasta hace algunos años. 

Las primeras referencias directas sobre visitantes de las ruinas de Machu Picchu indican que Agustín Lizárraga, un arrendatario de tierras cusqueño, llegó al sitio el 14 de julio de 1902 guiando a los también cusqueños Gabino Sánchez, Enrique Palma y Justo Ochoa.​ Los visitantes dejaron un graffiti con sus nombres en uno de los muros del templo del Sol que fue posteriormente verificado por varias personas.​ Existen informaciones que sugieren que Lizárraga ya había visitado Machu Picchu en compañía de Luis Béjar en 1894.​ Lizárraga les mostraba las construcciones a los «visitantes», aunque la naturaleza de sus actividades no ha sido hasta hoy investigada.

Hiram Bingham, un profesor estadounidense de historia interesado en encontrar los últimos reductos incaicos de Vilcabamba oyó sobre Lizárraga a partir de sus contactos con los hacendados locales. Fue así como llegó a Machu Picchu el 24 de julio de 1911 guiado por otro arrendatario de tierras, Melchor Arteaga, y acompañado por un sargento de la guardia civil peruana de apellido Carrasco.​ Encontraron a dos familias de campesinos viviendo allí: los Recharte y los Álvarez, quienes usaban los andenes del sur de las ruinas para cultivar y bebían el agua de un canal incaico que aún funcionaba y que traía agua de un manantial. 

Pablo Recharte, uno de los niños de Machu Picchu, guio a Bingham hacia la «zona urbana» cubierta por la maleza.​  Bingham quedó muy impresionado por lo que vio y gestionó los auspicios de la Universidad de Yale, la National Geographic Society y el gobierno peruano para iniciar de inmediato el estudio científico del sitio.

Así, con el ingeniero Ellwood Erdis, el osteólogo George Eaton, la participación directa de Toribio Recharte y Anacleto Álvarez y un grupo de anónimos trabajadores de la zona, Bingham dirigió trabajos arqueológicos en Machu Picchu en 1912 hasta 1915 período en el que se despejó la maleza y se excavaron tumbas incas en los extramuros de la ciudad. 

La «vida pública» de Machu Picchu empieza en 1913 con la publicación de todo ello en un artículo en la revista de la National Geographic. Si bien es claro que Bingham no descubre Machu Picchu en el sentido estricto de la palabra (nadie lo hizo dado que nunca se «perdió» realmente), es indudable que tuvo el mérito de ser la primera persona en reconocer la importancia de las ruinas, estudiándolas con un equipo multidisciplinario y divulgando sus hallazgos. 

Entre 1924 y 1928 Martín Chambi y Juan Manuel Figueroa hicieron una serie de fotografías en Machu Picchu que fueron publicadas en diferentes revistas peruanas, masificando el interés local sobre las ruinas y convirtiéndolas en un símbolo nacional.

Con el transcurrir de las décadas, y especialmente desde la apertura en 1948 de una vía carrozable que ascendía la cuesta de la montaña hasta las ruinas desde la estación de tren, Machu Picchu se convirtió en el principal destino turístico de Perú. 

El establecimiento de una Zona de Protección Ecológica en torno a las ruinas en 1981, la inclusión de Machu Picchu como integrante de la Lista del Patrimonio Mundial en 1983, y la adopción de un Plan Maestro para el desarrollo sostenible de la región en 2005 han sido los hitos más importantes en el esfuerzo por conservar Machu Picchu y su entorno. 

Machu Picchu es considerado una obra maestra tanto de la arquitectura como de la ingeniería de avanzada.

Sus peculiares características arquitectónicas y paisajísticas, y el velo de misterio que ha tejido a su alrededor buena parte de la literatura publicada sobre el sitio, lo han convertido en uno de los destinos turísticos más populares del mundo.

Machu Picchu está en la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1983, como parte de todo un conjunto cultural y ecológico conocido bajo la denominación Santuario histórico de Machu Picchu. 

El 7 de julio de 2007 Machu Picchu fue declarada como una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno en una ceremonia realizada en Lisboa (Portugal), que contó con la participación de cien millones de votantes en el mundo entero. 

En el año 2016, Cuzco donde se emplaza Machu Picchu, recibió 3 millones 053 mil 279 turistas, de los cuales 1 millón 968 mil 916 fueron extranjeros y 1 millón 084 mil 363 peruanos.(Datos: Wikipedia)

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