domingo, 30 de noviembre de 2014

José Ugaz


José Carlos Ugaz Sánchez-Moreno

José Carlos Ugaz Sánchez-Moreno (Lima, 15 de junio de 1959) es un destacado jurista peruano. 

Licenciado en Derecho por la Pontificia Universidad Católica del Perú en 1984, realizó estudios de Postgrado en la Universidad de Salamanca (Derecho Penal, 1995) y en el International Institute of Social Studies de La Haya (Derechos Humanos y Desarrollo, 1990). 

En esa época fue asesor externo de las organizaciones holandesas Hivos y Novib] para misiones de evaluación sobre el respeto a los derechos humanos en Costa Rica y Sri Lanka (1990-1991). 

En 1992 se incorporó como Oficial de Derechos Humanos a la Misión de Paz de la ONU para El Salvador (ONUSAL), siendo poco después uno de los miembros de la Misión de Observadores Electorales de la ONU para el mismo país. 

En 1993 fue uno de los socios fundadores del estudio de abogados Benites, Mercado & Ugaz (ahora, Benites, Forno & Ugaz), actividad profesional que compagina con sus labores docentes como Profesor Ordinario-Principal en la PUCP, donde imparte cursos de Derecho Penal desde 1987. 

También dirige la Sociedad de Beneficencia de Lima. 

Ugaz fue Procurador del Estado ad-hoc por varios casos de corrupción contra una red de funcionarios públicos del Gobierno de Alberto Fujimori.

Fujimori salió del país en el año 2000 tras las denuncias de abusos sistemáticos y generalizados del poder. 

Desde el año 2000 al 2002, la oficina del Ugaz abrió más de 200 casos contra 1 mil 500 funcionarios del Gobierno de Fujimori. 

Bajo su mandato, fueron congelados en el extranjero US$ 205 millones en activos en el extranjero, habiéndose recuperado 75 millones de dólares.

En el año 2002, Ugaz se convirtió en Presidente de Proética, capítulo nacional de Transparencia Internacional en el Perú. 

Se desempeñó también como funcionario de la unidad anticorrupción del Banco Mundial en los años 2004 al 2006. 

Se integró como miembro individual de Transparencia Internacional en el año 2008 y ha sido miembro de la Junta Directiva de Transparencia Internacional desde el 2011. 

El 19 de octubre del 2014, José Ugaz fue elegido como Presidente de la Junta de Transparencia Internacional, la más importante organización mundial de lucha contra la corrupción, presente en más de 100 países.

El abogado peruano, poseedor de una relevante historia en acciones contra la corrupción, expresó: "Todavía hay demasiada corrupción por ahí, y queremos ver que se está haciendo al respecto. Debemos abordar la forma en que el corrupto se está saliendo con la suya, desenmascarándolo, llamando la atención sobre los esquemas de corrupción, como lo es el abuso de las empresas offshore, que permite el disfrute de los bienes mal habidos, viajar libremente, llevar una vida de lujo, mientras que los pobres tienen que pagar sus cuentas "

El extraordinario trabajo de lucha contra la corrupción que realiza José Ugaz es plenamente reconocido en el Perú y en el mundo, por eso fue designado para ocupar el más alto cargo en Transparencia Internacional, a nivel mundial. (datos: Wikipedia, Transparencia Internacional y otras fuentes)

jueves, 27 de noviembre de 2014

Perú en el Lugar N° 2 en Ranking de Golpes de Estado en el Siglo XX

Tanque Frente al Congreso Nacional de Perú

Tailandia es el país al que se le conoce como «la tierra de los golpes de Estado», pues desde que uno de ellos pusiera fin a la monarquía absoluta en 1932, se han producido ya 18, a los que habría que sumar otros siete fallidos. 

Es decir, ocho décadas en las que el poder de este Estado constitucional ha estado mucho tiempo en poder de militares y no de civiles, produciéndose más de tres golpes de Estado por década (sin contar que han tenido cerca de 20 constituciones diferentes).

Al país asiático le sigue lamentablemente Perú, donde han ocurrido 11 golpes de Estado liderados mayormente por oficiales del Ejército Peruano:

- 1914: golpe militar en Perú. Óscar R. Benavides derroca a Guillermo Billinghurst.

- 1919: golpe de Estado en Perú. Augusto Leguía derroca a José Pardo y Barreda.

- 1929: golpe militar en Perú. Luis Miguel Sánchez Cerro derroca a Augusto Leguía. 

- 1948: golpe militar en Perú. Manuel A. Odría derroca a José Luis Bustamante y Rivero.

 - 1962: golpe militar en Perú. Ricardo Pérez Godoy derroca a Manuel Prado Ugarteche. 

- 1963: golpe militar en Perú. Nicolás Lindley López derroca a Ricardo Pérez Godoy.

- 1968: golpe militar en Perú. Juan Velasco Alvarado derroca a Fernando Belaúnde Terry.

- 1975: golpe militar en Perú. Francisco Morales Bermúdez derroca a Juan Velasco Alvarado.

- 1992: Auto-golpe en Perú. Alberto Fujimori disuelve el Congreso de la República. 

- 1992: fallido golpe militar en Perú, de Jaime Salinas Sedó en contra de Alberto Fujimori. 

- 2000: fallido golpe militar en Perú, de Ollanta Humala en contra de Alberto Fujimori.

En el listado solamente aparecen los golpes de Estado que se practicaron en el siglo XX y en lo que va del siglo XXI.

Desde que se convierte en república, la lucha por capturar el Gobierno de Perú ha sido intensa y casi contínua, abarcando con fuerza los siglos XIX y XX.

Esta condición de Gobiernos golpistas significó para Perú un retraso en su avance hacia el desarrollo, y expansión libre de múltiples actos de corrupción. (datos: ABC)

lunes, 17 de noviembre de 2014

Bandos en Lucha por la Captura del Virreinato del Perú

Fernando VII

En el año 1820 España entra en una crisis política por la sujeción del rey Fernando VII, y la restauración de la Constitución Liberal, apoyada por el general Rafael de Riego, quien subleva la expedición de 20 mil soldados destinados al Río de la Plata para auxiliar a los realistas de América. 

Esto acaba para siempre con las expediciones de refuerzos de España, que desde entonces no se aprestaron para ningún lugar de América. 

En septiembre de 1820, José de San Martín y su ejercito desembarcan en la bahía de Pisco, en el Virreinato del Perú.

En Perú, el virrey Pezuela queda desacreditado y debilitado por la expedición a Lima de José de San Martín. 

El virrey absolutista es derrocado finalmente por el general José de la Serna el 29 de enero de 1821 en el golpe militar de Aznapuquio, quien proclama su adhesión a la Constitución liberal española, siendo luego reconocido como Virrey.

El 28 de julio de 1821, José de San Martín proclama la independencia de Perú. Recibe luego el nombramiento de Protector del Perú con autoridad civil y militar.

Entre los días 26 y 27 de julio de 1822 se realiza la Entrevista de Guayaquil, donde se reúnen San Martín y Bolívar, teniendo como tema principal la liberación del Perú, principal baluarte realista en Sudamérica. 


Tras una conversación privada, cuyo contenido no se conoce, cedió a Bolívar la iniciativa y conclusión de la campaña libertadora. 

El Gobierno de José de San Martín duró desde el 3 de agosto de 1821 hasta el 20 de septiembre de 1822.

El congreso creado por San Martín designa una Junta de Gobierno. Posteriormente cesa a esta Junta y designa a José Bernardo de tagle - Marqués de Torre Tagle, como primer presidente de Perú. Luego por presión militar designa casi enmediatamente a José de la Riva Agüero y Sanchez Boquete como Presidente de Perú. Esto genera una disputa por el poder que termina con el apresamiento y deportación de Riva Agüero. Mientras tanto el marqués de Torre Tagle queda como figura decorativa frente a Simón Bolivar.

Los independentistas comenzaron en Cerro de Pasco una prometedora campaña para derrotar al Ejército Real del Perú mandado por el virrey La Serna. 

Pero los realistas, bajo una sólida subordinación militar, destruyen sucesivos ejércitos independentistas. 

El primero en la Batalla de Ica, comandado por los patriotas Domingo Tristán y Agustín Gamarra. Un año después en las campañas de Torata y Moquegua aniquilan a la Expedición Libertadora dirigida por Rudecindo Alvarado. 

El año 1823 termina con la inesperada destrucción de otro ejército patriota comandado por Andrés de Santa Cruz y Agustín Gamarra, en otra campaña abierta sobre Puno, que comenzó con la batalla de Zepita, que ocupó la ciudad de La Paz el 8 de agosto, consiguiendo llegar a Oruro en el Alto Perú. 

El virrey La Serna termina la campaña de Zepita desbandando a las tropas aisladas de Santa Cruz y recuperando Arequipa tras batir a Antonio José de Sucre, quien reembarcó a los colombianos el 10 de octubre de 1823, salvándose con sus tropas pero perdiendo lo mejor de su caballería. 

Finalmente, lo que restaba de optimismo se apagaba por las acusaciones de traición contra los presidentes peruanos José de la Riva Agüero y José Bernardo de Tagle. 

Riva Agüero deportó diputados del Congreso del Perú y organizó un congreso paralelo en Trujillo, y luego de ser declarado reo de alta traición por el Congreso del Perú fue desterrado.

Por otro lado, José Bernardo de Tagle, Marqués de Torre Tagle, buscaba firmar una paz sin batallas con el virrey La Serna, para lo cual fue a entrevistarse con los realistas. 

Este acto fue considerado por Simón Bolívar como traición. 

José Bernardo de Tagle encontró refugio con los realistas en la asediada fortaleza de El Callao. 

En Argentina las cosas no marchaban bien, el historiador Rufino Blanco Fombona dice "Todavía en 1824 Bernardino Rivadavia pacta con los españoles, estorbando así la campaña de Ayacucho":

El 4 de julio de 1823, Buenos Aires concluyó una tregua con los comisionados españoles (Convención Preliminar de Paz (1823) que le obligaba a mandar negociadores a los demás gobiernos sudamericanos para que pueda tener efecto la misma.

Se estipulaba que las hostilidades cesarían 60 días después de su ratificación y subsistiría durante un año y medio, mientras se negociaría un tratado definitivo de paz y amistad. 

Con este motivo se reunieron en la ciudad de Salta Juan Gregorio de Las Heras con el brigadier Baldomero Espartero, sin alcanzar acuerdo alguno. 

El 10 de enero de 1824 se le ordenó a Olañeta: Advierto a V.E. que no debe disponer ninguna expedición en dirección alguna sobre las provincias sin expresa orden mía pues además de que en Salta están reunidos para tratar de negociar, el General Las Heras por parte del Gobierno de Buenos Aires y el Brigadier Espartero por la de este superior Gobierno. 

Rivadavia creía que el proyecto establecería la paz y paralizó el esfuerzo de las autoridades de Salta sobre el Alto Perú, negando auxilios y retirando los puestos avanzados, dañando la causa del Perú. 

Al respecto, el historiador y militar de origen irlandés Daniel Florencio O'Leary opinó que con esa tregua "Buenos Aires se ha retirado implícitamente de la contienda", y que "el Gobierno de Buenos Aires pacta con los españoles, con perjuicio de la causa americana".

El 1 de enero de 1824 Bolívar cae gravemente enfermo en Pativilca. En esas fechas llegó a Lima Félix Álzaga, ministro plenipotenciario de las Provincias Unidas del Río de la Plata para solicitar al Perú su adhesión a la tregua la que fue rechazada por el Congreso Peruano. 

Al comenzar el año 1824, todo el ejército realista del Alto Perú se sublevó junto al caudillo absolutista español Pedro Antonio Olañeta contra el Virrey del Perú, tras saberse que en España había caído el gobierno Constitucional. 

Efectivamente, el monarca Fernando VII de España y sus partidarios absolutistas, recuperaban el gobierno apoyados por 132 mil soldados franceses del ejército de la Santa Alianza, que ocupará España hasta 1830. 

Rafael del Riego muere ahorcado el 7 de noviembre de 1823 y los propulsores del movimiento liberal son ajusticiados, marginados o exiliados de España. 

El 1 de octubre de 1823 el monarca decreta la abolición de todo lo aprobado durante los tres años de gobierno constitucional, lo que anulaba el nombramiento de La Serna como Virrey del Perú. El alcance de la purga sobre los constitucionales del Virreinato del Perú parecía infalible.

El 4 de febrero de 1824 se subleva el acuartelamiento del Callao compuesto por el total de la infantería argentina de la Expedición Libertadora, junto con algunos chilenos, peruanos y colombianos: cerca de 2 mil hombres, que además se pasaron a los realistas, enarbolando el pabellón español y entregando las fortalezas del Callao. 

El regimiento de granaderos a caballo de los Andes también se amotinó en Lurín el 14 de febrero, dos escuadrones se dirigieron al Callao para unirse a sublevados, pero al saber que se habían pasado a los realistas, un centenar de ellos con los jefes del regimiento se dirigieron a Lima para unirse a Bolívar.

El Sitio de El Callao prolongó la guerra hasta 1826, además inmediatamente desembocó en la ocupación de Lima por Canterac, y se afirma que en mayo de 1824 con una acción militar contra Bolívar "habrían dado el último golpe a la independencia de esta parte de América".

Bolívar, en comunicación con Olañeta, aprovechó el desmontaje del aparato defensivo realista para "movernos en todo el mes de mayo contra Jauja", y enfrentarse a José de Canterac aislado en Junín el 6 de agosto de 1824. 

Dio comienzo entonces una incesante persecución con la consecuente deserción de 2.700 realistas, que seguidamente engrosaban las filas independientes. Finalmente el 7 de octubre de 1824, con sus tropas a las puertas del Cuzco, Bolívar entregó al general Sucre el mando del nuevo frente de batalla, que recorría el curso del río Apurímac, y se retiró a Lima para tomar de la capital más empréstitos para sostener la guerra en el Perú, y recibir una división colombiana de 4.000 hombres despachada por Páez que no llegaría sino después de Ayacucho. 

La desintegración del cuerpo de observación de Canterac obligó a La Serna a llevar desde Potosí a Jerónimo Valdés, quien acudió a marchas forzadas con sus soldados. Reunidos los generales realistas, y a pesar de las muestras de sincera adhesión del Cusco, el virrey descartó un asalto directo por la falta de instrucción de sus milicias, aumentadas mediante reclutas masivas obligatorias de campesinos unas semanas antes. Por el contrario intentó cortar la retaguardia de Sucre a través de maniobras de marchas y contramarchas, que se sucedieron desde el Cusco hasta el encuentro en Ayacucho, a lo largo de la cordillera andina. 

De esta forma, los realistas buscaron un golpe de mano que obtuvieron el 3 de diciembre en la batalla de Corpahuaico o Matará, donde a costa de tan solo 30 hombres ocasionaron al ejército libertador más de 500 bajas y la perdida de buena parte del parque y la artillería. Pero Sucre y su estado mayor lograron mantener la organización de la tropa e impidieron al virrey explotar ese éxito local. Aún a costa de sensibles pérdidas en hombres y material Sucre mantuvo al Ejército Unido en repliegue ordenado, y siempre situado en posiciones aseguradas, de difícil acceso como el campo de Quinoa. 

In the service of the Republic of Peru del general Guillermo Miller, éste ofrece la visión de los independentistas. El Ejército Independentista se nutrió de buena parte de la experiencia militar del siglo: el batallón Rifles del ejército de Colombia, el que se encontraba compuesto por tropas mercenarias europeas, que en su mayoría eran voluntarios británicos

También se encontraban entre sus filas veteranos de la Independencia española, norteamericana, y Guerras de Independencia Hispanoamericana hasta casos como el del mayor de origen alemán Carlos Sowersby, veterano de la batalla de Borodino contra Napoleón Bonaparte en Rusia

Por la extrema dureza de las condiciones de una campaña en la cordillera andina, ambos ejércitos quedaron con el número de sus tropas seriamente reducidas por enfermedad y deserción, y que igualmente se focalizó en milicias carentes de instrucción militar o la recluta formada de prisioneros enemigos. 

Los jefes realistas habíanse posicionado en las alturas del cerro Condorcunca (en quechua: cuello de condor), una buena posición defensiva que no podían sostener dado que en menos de cinco días se verían obligados a retirarse por la hambruna de la tropa, lo que equivalía a la dispersión de su ejército y una segura derrota por la próxima llegada de refuerzos de Colombia, motivo por el cual se vieron impulsados a tomar una decisión desesperada: la batalla de Ayacucho daba comienzo. 

El número de soldados naturales de España que combatieron en Ayacucho ha sido acotado por los mismos testimonios posteriores a la contienda. En el año 1824 los europeos combatiendo en todo el virreinato ascendían a 1.500 según el brigadier García Camba, mientras que según el comisario regio Diego Cónsul Jove Lacomme el número total de europeos era de 1.200, y de los que solo 39 hombres formaban en la división del Alto Perú.

Para el 9 de diciembre, día en que se libró la batalla de Ayacucho, y de acuerdo a publicaciones posteriores, los europeos en el ejército del virrey aproximadamente eran 500 hombres según García Camba, mientras que Bulnes cita 900 "desde el virrey al último corneta", apoyándose en el diario del capitán Bernardo F. Escudero y Reguera, oficial del Estado Mayor de Valdés. Pero el testimonio del general Jerónimo Valdés le refuta corroborando la cifra de 500 hombres "de soldado a jefe". Del número referido de prisioneros realistas capturados tras la batalla de Ayacucho, 1.512 eran americanos, mientras que 751 eran españoles, con lo que se deduce que el número de combatientes peninsulares al mando del virrey La Serna puede estar en torno a esa cifra.

La Batalla de Ayacucho fue el último gran enfrentamiento dentro de las campañas terrestres de las guerras de independencia hispanoamericanas (1809-1826) y significó el final definitivo del dominio colonial español en América del sur. 

La batalla se desarrolló en Ayacucho el 9 de diciembre de 1824. 

La victoria de los independentistas supuso la desaparición del contingente militar realista más importante que seguía en pie, sellando la independencia del Perú con una capitulación militar que puso fin al Virreinato del Perú. 

La capitulación de Ayacucho

"Don José Canterac, teniente general de los reales ejércitos de S. M. C., encargado del mando superior del Perú por haber sido herido y prisionero en la batalla de este día el excelentísimo señor virrey don José de La Serna, habiendo oído a los señores generales y jefes que se reunieron después que, el ejército español, llenando en todos sentidos cuanto ha exigido la reputación de sus armas en la sangrienta jornada de Ayacucho y en toda la guerra del Perú, ha tenido que ceder el campo a las tropas independientes; y debiendo conciliar a un tiempo el honor a los restos de estas fuerzas, con la disminución de los males del país, he creído conveniente proponer y ajustar con el señor general de división de la República de Colombia, Antonio José de Sucre, comandante en jefe del ejército unido libertador del Perú". 

Es el tratado firmado por el jefe de estado mayor realista, Canterac, y el general Sucre al concluir la batalla de Ayacucho, el mismo 9 de diciembre de 1824. 

Sus principales consecuencias fueron varias: 

-El ejército realista bajo el mando del virrey La Serna renunciaba a seguir la lucha. 

-La permanencia de los últimos soldados realistas en las fortalezas del Callao. 

-La República del Perú debió saldar la deuda económica y política a los países que contribuyeron militarmente a su independencia

Bolívar convocó desde Lima al Congreso de Panamá, el 7 de diciembre, para la unidad de los nuevos países independientes. El proyecto fue ratificado únicamente por la Gran Colombia. Cuatro años más tarde la Gran Colombia, a causa del deseo personal de muchos de sus generales y de la ausencia de una visión unitaria, terminaría dividiéndose en las naciones que forman actualmente. 

La capitulación de Ayacucho, ha sido llamada por el historiador español Juan Carlos Losada como “la traición de Ayacucho” y en su obra Batallas decisivas de la Historia de España (Ed. Aguilar, 2004), afirma que el resultado de la batalla estaba pactado de antemano. 

El historiador señala a Juan Antonio Monet como el encargado del acuerdo: “los protagonistas guardaron siempre un escrupuloso pacto de silencio y, por tanto, sólo podemos especular, aunque con poco riesgo de equivocarnos” (Pág. 254). 

Una capitulación sin batalla se habría juzgado indudablemente como traición. Los jefes españoles, de ideas liberales, y acusados de pertenecer a la masonería al igual que otros líderes militares independentistas, no siempre compartían las ideas del rey español Fernando VII, monarca considerado tiránico además de ser firme sostenedor del absolutismo. 

Por el contrario el comandante español Andrés García Camba refiere en sus memorias cómo, los oficiales españoles apodados más tarde “ayacuchos”, fueron injustamente acusados a su llegada a España: “señores, con aquello se perdió masónicamente” se les dijo acusatoriamente, -“Aquello se perdió, mi general, como se pierden las batallas”, respondieron los veteranos de la batalla. 

El 4 de diciembre de 1836 el parlamento español autoriza a sus gobiernos para que, no obstante los artículos de la Constitución promulgada en Cádiz en el año de 1812, puedan concluir tratados de paz y amistad con todos los nuevos estados de la América española, sobre la base del reconocimiento de su independencia, y renuncia de todo derecho territorial ó de soberanía. 

España no renunció formalmente a la soberanía de sus posesiones continentales americanas hasta 1836. Debido a distintos desencuentros España firma el tratado con Perú recién el 14 de agosto de 1879 mediante la firma en París del Tratado de Paz y Amistad España-Perú, por parte de España lo hace el Marqués de Molíns y Mariano Roca de Togores, y por el Perú, Juan Mariano de Goyeneche y Gamio, Conde de Guaqui.

España envía como su primer embajador en Lima a Emilio de Ojeda. (Datos: Wikipedia y otras fuentes)

viernes, 7 de noviembre de 2014

Antonio José de Sucre - Presidente de Bolivia - La Intervención de Gamarra y las Tropas Peruanas

Antonio Jose de Sucre

El 6 de agosto de 1825 se proclama la independencia de las provincias de la zona denominada el Alto Perú, y Sucre funda la República de Bolívar, después denominada República de Bolivia, en homenaje a Simón Bolivar.

En 1826 el libertador Simón Bolívar otorgó al país la primera Constitución, la que fue aprobada por el Congreso de Chuquisaca. 

Posteriormente, el venezolano Antonio José de Sucre, fue elegido Presidente Vitalicio de la República de Bolivia. 

No transcurrió mucho tiempo y Sucre enfrenta levantamientos populares no conformes con su presencia como presidente ni con la ingerencia de grancolombianos en el Gobierno.

A fines de 1827 varios motines ocurren en Bolivia, siendo todos sofocados. Pero otro ocurrido en la ciudad de Chuquisaca el 18 de abril de 1828 tuvo éxito. En él, Sucre fue herido en el brazo derecho y obligado a buscar refugio.

Una reunión pública realizada ese mismo día en la Universidad de Chuquisaca acordó llamar al general Gamarra y a las tropas peruanas apostadas en la frontera, las que inmediatamente penetraron en Bolivia cruzando el río Desaguadero. 

Sucre renuncia a la presidencia de Bolivia y se retira del país. 

Gamarra manifestó entonces que su propósito era poner orden en el país, amenazado por la anarquía, y evitar que se atentara contra la vida de Sucre, cuando en realidad llegó con la intención de poner punto final a la dominación de la Gran Colombia en Bolivia, pese a no contar con la autorización del Presidente La Mar ni del Congreso peruano. 

El avance del ejército peruano en Bolivia no tuvo mayores inconvenientes. El ejército boliviano hizo causa común con los peruanos. 

Gamarra ocupó La Paz, Oruro, Chuquisaca, y posteriormente Potosí y Cochabamba. 

El general Urdininea se avino a llegar a un acuerdo con el jefe peruano, firmándose el Tratado de Piquiza (6 de julio de 1828) en el cual se acordó, entre otras cosas, la salida de todos los extranjeros del territorio boliviano, tanto tropas auxiliares grancolombianas como aquellos otros extranjeros que hubieran tomado parte activa en la política boliviana; también se dispuso la reunión de un Congreso en Chuquisaca para admitir la dimisión de Sucre y nombrar un gobierno provisional. 

Desde entonces Gamarra fue conocido como el Mariscal de Piquiza. 

Este suceso daría lugar a una fuerte enemistad entre Sucre y Gamarra y el empeoramiento de las relaciones entre Perú y la Gran Colombia. (datos: Wikipedia)

lunes, 3 de noviembre de 2014

Los 59 Períodos Presidenciales en Perú - 1821 a 2016

El Antiguo Edificio del Palacio de Pizarro en Lima

Los flujos independentistas que convergieron en el virreinato del Perú, desde el sur con José de San Martín, y desde el norte con Simón Bolivar, llevaron a Perú, de ser un estado monárquico, a fungir de república.

Al reflujo de los "independentistas" Perú quedó en el más absoluto caos, desorden y pobreza, sus arcas habían sido saqueadas, innumerables conflictos internos se desarrollaban en todo el país para capturar la presidencia de la república.

La etapa republicana puede calificarse como la peor de todas aquellas por las cuales han pasado los peruanos, las culturas preincas, el imperio inca, y el virreinato del Perú.

Alrededor del 50 % de los presidentes han sido miembros del Ejército Peruano, quienes llegaron por golpe de Estado, los que en algunos casos fueron luego legalizados por elecciones.

Recién desde el año 1990, transcurridos alrededor de 169 años de la proclamación de "independencia" por José de San Martín, Perú se convierte en un Estado democrático propiamente dicho, que aprendió de sus innumerables errores, y aplica con sensatez las medidas apropiadas en los campos social y económico.

Estos son los nombres de los presidentes de la era de la República del Perú:

1-General José de San Martín 1821- 1822 

2-José de la Riva Agüero 1823 

3-José Bernardo de Tagle 1823 

4-General Simón Bolívar 1824 

5-Mariscal José de la Mar 1827 - 1829 

6-General Antonio Gutiérrez de La Fuente 1829 

7-General Agustín Gamarra 1829

8-General José Luis de Orbegoso 1833 - 1835 

9-Felipe Santiago Salaverry 1835 

10-General Andrés Santa Cruz 1836 – 1839

11-Agustín Gamarra 1838 – 1840

12-Manuel Menéndez 1841 - 1842 

13-General Francisco Vidal 1842 - 1843 

14-General Manuel Ignacio de Vivanco 1843 - 1844 

15-General Ramón Castilla 1845 – 1851

16-General José Rufino Echenique 1851 – 1854

17-General Ramón Castilla 1854 – 1862

18-Mariscal Miguel San Román 1862

19-General Pedro Diez Canseco 1863 - 1865 

20-Coronel Mariano Ignacio Prado 1865 - 1868 

21-Coronel José Balta 1868 – 1872

22-Manuel Pardo 1872 – 1876

23-General Mariano Ignacio Prado 1876 - 1879 

24-Nicolás de Piérola 1879 - 1881 

25-Francisco García Calderón 1881 

26-General Miguel Iglesias 1882 - 1885 

27-General Andrés A. Cáceres 1886 – 1890

28-Coronel Remigio Morales Bermúdez 1890 – 1894

29-General Andrés A. Cáceres 1894 – 1895

30-Nicolás de Piérola 1895 – 1899

31-Eduardo López de Romaña 1899 – 1903

32-Manuel Candamo 1903 – 1904

33-Serapio Calderón 1904

34-José Pardo 1904 – 1908 

35-Augusto B. Leguía 1908 – 1912

36-Guillermo E. Billinghurst 1912 – 1914

37-Coronel Oscar R. Benavides 1914 – 1915

38-José Pardo 1915 – 1919 

39-Augusto B. Leguía 1919 – 1930

40-Teniente Coronel Luis Sánchez Cerro 1930 – 1931

41-Teniente Coronel Luis Sánchez Cerro 1931 – 1933

42-General Oscar R. Benavides 1933 – 1939

43-Manuel Prado y Ugarteche 1939 – 1945

44-José Bustamante y Rivero 1945 – 1948

45-General Manuel Odria 1948 – 1950

46-General Manuel Odria 1950 – 1956

47-Manuel Prado y Ugarteche 1956 – 1962

48-General Ricardo Pérez Godoy 1962 – 1963

49-General Nicolás Lindley 1963

50-Fernando Belaunde Terry 1963 – 1968

51-General Juan Velasco Alvarado 1968 – 1975

52-General Francisco Morales Bermúdez 1975 – 1980

53-Fernando Belaunde Terry 1980 – 1985

54-Alan García Pérez 1985 – 1990

55-Alberto Fujimori Fujimori 1990 – 2000

56-Valentín Paniagua Corazao 2000 - 2001

57-Alejandro Toledo Manrique 2001 - 2006 

58-Alan García Pérez 2006 - 2011 

59-Ollanta Humala Tasso 2011 - 2016

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