miércoles, 23 de noviembre de 2011

José Mariano de la Riva Agüero y Sánchez Boquete

Foto: José Mariano de la Riva Agüero y Sánchez Boquete

José Mariano de la Riva Agüero y Sánchez Boquete (Lima, 3 de mayo de 1783 - † 25 de mayo de 1858), fue un militar y político peruano. Figura prócer de la independencia hispanoamericana, fue Presidente del Perú en 1823. Fue el primer Jefe de Estado peruano en llevar el título de Presidente de la República y en lucir la banda presidencial bicolor como distintivo del poder que ejercía.

Criollo perteneciente a una familia aristocrática limeña, fue un decidido partidario de la causa independentista desde muy temprano. Estuvo en España en tiempos de la invasión napoleónica, afiliándose a las logias que por entonces laboraban a favor de la independencia de América. En 1810 regresó al Perú, y desde entonces y hasta la llegada del Libertador José de San Martín fue la principal figura de las conspiraciones anticoloniales en Lima, dirigiendo la Logia de los Copetudos.

Colaboró con San Martín antes y después de su arribo al Perú. Establecido el Protectorado, fue nombrado Presidente (Prefecto) del departamento de Lima. Tras el primer golpe de estado de la historia republicana peruana, fue nombrado Presidente de la República, siendo el primer peruano en ocupar tan alta magistratura (28 de febrero de 1823).

Quiso terminar la independencia del Perú sin el concurso de tropas foráneas y por el esfuerzo de los mismos peruanos, organizando la Segunda Campaña de Intermedios, pero fracasó. Las desavenencias con el Congreso y la llegada de Bolívar determinaron el fin de su gobierno y su deportación a Guayaquil, primero, y a Europa después, donde residió hasta 1828, volviendo entonces a América. Pasó primero a Chile y luego retornó al Perú en 1833, siendo elegido diputado a la Convención que lo reincorporó al ejército con el título de Gran Mariscal. Partidario del presidente Luis José de Orbegoso fue Ministro Plenipotenciario en Chile y durante la Confederación Perú-Boliviana fue Presidente del Estado Nor Peruano. Tras el fin de aquella entidad política pasó otra vez al Ecuador. Cuando retornó en 1843 se retiró a la vida privada.

Nacimiento y primeros años

Fue hijo del español José de la Riva Agüero y Basso della Rovere, miembro de la distinguida familia italiana Della Rovere, Caballero de Carlos III y superintendente de la Real Casa de Moneda de Lima; y de María Josefa Sánchez-Boquete y Román de Aulestia, limeña, perteneciente a la nobleza colonial de Perú. Heredó de su familia materna el título de Marqués de Montealegre de Aulestia.

Viajó a España para completar su educación juvenil e ingresar en la carrera naval, pero los acontecimientos derivados de la ascensión napoleónica llamaron su atención y se trasladó por un tiempo a Francia, en viaje de recreo. Nuevamente de vuelta en Madrid, fue condecorado con la Orden de Carlos III (1807); y, movido por la excitación nacionalista que provocó la invasión napoleónica (1808), se alistó en el ejército español y participó en algunas acciones iniciales contra los franceses: en Guipúzcoa, Burgos y Córdoba.

Conspirador en Lima

Por los años de su estancia en la península, se afilió a una logia americana que trabajaba por la independencia de América. Nombrado contador y juez conservador del ramo de suertes y loterías del Tribunal Mayor de Cuentas de Lima (1810), volvió al Perú, vía Buenos Aires, con el ánimo predispuesto a favor del movimiento independentista. En el transcurso de su viaje afrontó airosamente los recelos de las autoridades: en Montevideo fue apresado aunque por corto tiempo; en Buenos Aires hubo de escaparse ocultamente, pues se le iba a obligar a regresar a España; algo similar le ocurrió en Mendoza.

Ya en Lima se relacionó con diversos grupos de patriotas y mantuvo activa correspondencia con los de Chile y de Buenos Aires, donde ya se habían instalado Juntas de Gobierno. Dirigía la Logia de Lima que funcionaba en su casa o en la del conde de la Vega del Ren. Estuvo complicado en casi todas las conspiraciones limeñas, por lo que fue constantemente vigilado por las autoridades y, a veces, perseguido, salvándole la intervención de poderosos parientes y amigos.

En 1816 escribió una Manifestación histórica y política de la revolución de América, publicada anónimamente en Buenos Aires en 1818 en la cual exponía veintiocho causas que justificaban la insurgencia contra el régimen virreinal.

Contactos con San Martín

Riva Agüero estuvo por entonces en contactos intensos con José de San Martín, quien luego de afianzar la independencia de Chile ya planeaba pasar al Perú. Envió datos valiosos sobre la situación de las fuerzas realistas y contribuyó a definir el plan de operaciones del Ejército de los Andes de atacar por la costa central del Perú, y no limitarse a desembarcar en Arica (sur peruano) para penetrar en el Alto Perú, como era el otro planteamiento. Por todo lo dicho, la figura de Riva Agüero fue fundamental para el logro de la emancipación de la América española.

Sucedió entonces que un mensajero de San Martín fue capturado con correspondencia que iba dirigida a Riva Agüero y otros patriotas limeños (abril de 1819). El virrey Joaquín de la Pezuela ordenó entonces el confinamiento de Riva Agüero en Tarma (sierra central del Perú), en tanto que fuera posible disponer de un barco que lo condujera a España; lo puso en prisión (26 de marzo de 1820); pero la apelación legal y la tensión motivada por el desembarco de la Expedición Libertadora determinaron el prudencial abandono de tal medida severa.

Aún en tal trance pudo Riva Agüero ingeniarse para introducir la deserción de las tropas realistas; fue él uno de los que influyeron en el paso del Batallón Numancia a la causa patriota. Del mismo modo organizó guerrillas para que coparan los accesos de Lima. Contribuyó también a producir la división y el desacuerdo entre los propios generales españoles e introdujo en el cuartel y el ejército realista espías dobles.

Prefecto de Lima bajo el Protectorado

Prestigiado con tantos servicios prestados a la causa patriota, Riva Agüero se presentó ante José de San Martín en el cuartel de Huaura. Hallose luego en la marcha efectuada sobre Lima, y al ser ésta ocupada (9 de julio de 1821) se le reconoció el grado de Coronel de milicias. Cuando se organizó el gobierno protectoral de San Martín, fue designado Presidente (prefecto) del departamento de Lima (3 de agosto de 1821). Tuvo decidida actuación en el acopio de los recursos que la situación requería; pero perdió la confianza de San Martín por haber promovido la expulsión del ministro Bernardo Monteagudo (25 de julio de 1822), personaje odiado por su monarquismo y las medidas severas que había dictado contra los residentes españoles de Lima. No obstante y pese a que San Martín eligió a otro Prefecto de Lima, Riva Agüero se mantuvo en el despacho, hasta después del retiro del Libertador del Perú.

Presidente del Perú

El Congreso instalado por San Martín el 20 de septiembre de 1822 asumió la suma del poder público y el día 24 encargó el ejercicio del Poder Ejecutivo a una comisión de su seno denominada Suprema Junta Gubernativa, presidida por José de La Mar. Esta Junta se propuso atacar a los realistas concentrados en el centro y el sur peruano, organizando dos ejércitos, pero los desastres sufridos por el “Ejército del Sur” en Torata y Moquegua exasperaron a la opinión pública que exigió la constitución de un gobierno unipersonal.

Dicha situación dio origen al primer golpe militar de la historia republicana peruana. El “Ejército del Centro”, que se hallaba acantonado en el fundo Balconcillo, cerca de Lima, solicitó al Congreso la disolución de la Junta Gubernativa (26 de febrero de 1823). A este episodio la historia lo conoce como el Motín de Balconcillo. Ante la negativa del Congreso, las tropas avanzaron amenazadoramente hacia la capital. El Congreso tuvo entonces que claudicar y ordenó el cese de la Junta Gubernativa (27 de febrero de 1823). Momentáneamente tomó el poder José Bernardo de Tagle, Marqués de Torre Tagle, hasta que el Congreso eligió a Riva Agüero como Presidente de la República (28 de febrero de 1823). Pocos días después el mismo Congreso lo ascendió a Gran Mariscal y dispuso que utilizara la banda bicolor como distintivo del poder ejecutivo que administraba (4 de marzo de 1823). Desde entonces todos los Presidentes del Perú han lucido dicha banda presidencial.

Labor gubernamental

Durante su gobierno como Presidente de la República (de febrero a junio de 1823) Riva Agüero puso en marcha una gran actividad para poner al Perú en condiciones de terminar por cuenta propia la guerra de la Independencia. Su obra gubernativa se concretó en los siguientes puntos:

Se abocó a una labor de organización y mejoramiento del Ejército poniendo gran empeño en aumentar sus efectivos con elementos peruanos. Al frente de él puso al general Andrés de Santa Cruz. Ordenó al comandante Antonio Gutiérrez de la Fuente formar fuerzas de reserva en las provincias del norte, en Trujillo, así como al coronel Ramón Castilla la creación del cuarto Escuadrón de Húsares.

Formó la primera escuadra peruana, cuyo mando encargó al Vicealmirante Jorge Martín Guisse. Creó la Escuela Naval. Estableció un permanente bloqueo de la costa para defenderla de las incursiones realistas.

Recogió el papel moneda emitido bajo el Protectorado de San Martín y cuya circulación quedó prohibida.

Envió misiones diplomáticas a la Gran Colombia, Chile y Argentina para solicitar la ayuda inmediata de estos países para consolidar el proceso de independencia. La ayuda que más necesitaba Riva Agüero era la de Bolívar, nombrando con tal fin como su Ministro Plenipotenciario ante el Libertador al general Mariano Portocarrero. Portocarrero pactó con Bolívar en Guayaquil un auxilio de 6.000 hombres, equipados y pagados por el Perú, y conforme a este pacto, empezaron a llegar al Callao las primeras tropas grancolombianas (abril de 1823). Junto con ellas llegó, en calidad de Enviado Extraordinario de Bolívar, el general Antonio José de Sucre, pero cuyo verdadero objetivo era preparar el terreno para que Bolívar fuera llamado al Perú. Riva Agüero envió también a Chile al diplomático José de Larrea y Loredo, quien logró conseguir un empréstito del gobierno chileno y una ayuda en hombres y materiales para la continuar la guerra contra los españoles. Ante la Argentina encargó la representación del Perú al Vicealmirante Manuel Blanco Encalada, sin resultados positivos.

Los comisionados Diego Paroissien y Juan García del Río lograron la contratación con Inglaterra de un empréstito por 1.200.000 libras esterlinas, el primero de la historia republicana del Perú. Ello permitió a Riva Agüero disponer de los fondos necesarios para su obra gubernativa.

Emprendió la Segunda Campaña de Intermedios, embarcándose las tropas del 14 a 25 de mayo de 1823, rumbo a los puertos del sur, desde donde planeaba atacar a los españoles que aun dominaban todo el sur peruano. Esta expedición la comandaba el general Andrés de Santa Cruz y como jefe de estado mayor iba el entonces coronel Agustín Gamarra. Era la primera vez que se ponía en acción un ejército formado íntegramente por peruanos. Santa Cruz desembarcó sus fuerzas en Iquique, Arica y Pacocha y avanzó sobre el Alto Perú. Los patriotas obtuvieron al principio algunas victorias. Gamarra ocupó Oruro y Santa Cruz La Paz. Pero la reacción de los realistas no se hizo esperar. El virrey La Serna envió a su general Gerónimo Valdes para que atacara a Santa Cruz, produciéndose la batalla de Zepita (25 de agosto de 1823), a orillas del lago Titicaca. Los patriotas quedaron dueños del campo, pero sin obtener una victoria decisiva. Acto seguido, Santa Cruz ordenó la retirada hacia la costa, siendo perseguido muy de cerca por las fuerzas de La Serna y Valdes, quienes despectivamente denominaron a esta campaña como la “campaña del talón”. Santa Cruz no paró hasta llegar al puerto de Ilo donde se embarcó con 700 sobrevivientes. La campaña terminó, pues, en total fracaso para los patriotas.

Pugna con el Congreso. Destitución

Al quedar Lima desguarnecida, el jefe realista José de Canterac avanzó desde la sierra contra la capital. Riva Agüero ordenó entonces el traslado de los organismos del gobierno y las tropas a la Fortaleza del Callao, el 16 de junio de 1823. El día 19 las fuerzas españolas ocupaban Lima.

En el Callao estalló la discordia entre el Congreso y Riva Agüero. El Congreso resolvió que se trasladasen a Trujillo los poderes Ejecutivo y Legislativo; creó además un Poder militar que confió al general venezolano Antonio José de Sucre (que había llegado al Perú en mayo de dicho año), y acreditó una delegación para solicitar la colaboración personal de Simón Bolívar en la guerra contra los españoles (19 de junio de 1823). Enseguida, el mismo Congreso concedió a Sucre facultades iguales a las de Presidente de la República mientras durara la crisis, y el día 23 de junio dispuso que Riva Agüero quedara exonerado del mando supremo.

Fin de su gobierno y destierro

Riva Agüero no acató tal disposición congresal y se embarcó a Trujillo con parte de las autoridades. Mantuvo su investidura de Presidente, decretó la disolución del Congreso (19 de julio de 1823) y creó un Senado integrado por diez diputados. Formó tropas e intentó reforzarlas con los restos de la Segunda Campaña de Intermedios. Mientras que en Lima, el Congreso fue nuevamente convocado por el presidente provisorio Torre Tagle, el 6 de agosto del mismo año. Este Congreso reconoció a Tagle como Presidente de la República, siendo éste el segundo ciudadano en adoptar dicho título, después de Riva Agüero. Cundió pues la anarquía en el Perú al existir al mismo tiempo dos gobiernos.

Riva Agüero empezó a negociar una tregua con los españoles a fin de oponerse a la autoridad del gobierno de Lima, así como a Bolívar y Sucre. Como no aceptara ninguna fórmula de entendimiento con el resto de los patriotas, hubo necesidad de recurrir a la fuerza para unificar al país. El mismo Bolívar abrió campaña contra Riva Agüero, pero éste fue apresado por sus propios oficiales encabezados por el coronel Antonio Gutiérrez de la Fuente (25 de noviembre de 1823), quien desobedeciendo la orden de fusilarlo, lo envió al destierro a Guayaquil.

Andanzas en Europa

Pero Riva Agüero no renunció a su vocación libertaria, y pasó a Europa donde, sin conocer aún la capitulación de Ayacucho, buscó el apoyo de Inglaterra de ciertos planes suyos para destruir el poder español en el Perú, "si llegase Bolívar a desaparecer". Inclusive advirtió luego que era necesario neutralizar la influencia que el sistema republicano daría a Estados Unidos.

En julio de 1826 se casó con la princesa belga Carolina Arnoldina Irene de Looz Corswarem, perteneciente a una casa que había sido soberana de un ducado pequeño en el antiguo Sacro Imperio Romano Germánico. La boda se realizó en el Castillo de Boulez de Brabante. Por entonces corrieron rumores en los medio diplomáticos internacionales de que se aprestaba a salir de Bruselas rumbo hacia América con una expedición de aventureros, con el objeto de coronarse él o coronar a un príncipe alemán o al infante Francisco de Padua. Lo cierto es que tal expedición no llegó a zarpar y Riva Agüero abandonó Europa en 1828, retornando a América. Adujo estar colmado de deudas, por lo que su estancia en el viejo continente se había tornado insostenible. Se estableció en Santiago de Chile.

Retorno al Perú

Sólo después que el gobierno peruano puso el cúmplase a la resolución legislativa que suspendía su proscripción (16 de mayo de 1831), Riva Agüero pudo retornar a su patria. Llegó el 22 de octubre de 1831 y fue recibido con muestras de aprecio de parte de la población. Consiguió que judicialmente se le exonerase de las responsabilidades derivadas de su conducta política (1832). Pero al mismo tiempo alentaba la ambición de recuperar el poder y seducía a todos con promesas que nunca podría cumplir, e inclusive comprometía a plumíferos para que desprestigiaran a sus antiguos adversarios. Fue elegido diputado por Lima a la Convención Nacional de 1833, pero poco después fue acusado de estar involucrado en una conspiración contra el gobierno de Agustín Gamarra y debió marchar nuevamente al destierro, a Guayaquil.

La Convención Nacional convocó a los Colegios Electorales en vista a las elecciones del Congreso y del Presidente sucesor de Gamarra. Dichos Colegios se reunieron solo parcialmente, por lo que las elecciones se frustraron. Riva Agüero, en ausencia, triunfó en Lima, aunque en sus Memorias se atribuyó falazmente el triunfo a nivel nacional. Como ya finalizaba el período de Gamarra, la Convención Nacional decidió elegir a un Presidente provisorio. El designado fue Luis José de Orbegoso, quien asumió la Presidencia el 21 de diciembre de 1833.

Ya de vuelta de su destierro, Riva Agüero se sumó al bando de Orbegoso; logró que se aprobara su reincorporación al Ejército peruano (1834), consiguiendo recuperar su rango de Gran Mariscal. Estuvo en la campaña contra los gamarristas descontentos con la elección de Orbegoso, que culminó con el “Abrazo de Maquinhuayo”.

Tras el golpe de estado de Felipe Santiago Salaverry (1835), Riva Agüero fue desterrado a Chile. Hallándose allí, fue acreditado como Ministro Plenipotenciario por el gobierno de Orbegoso, en octubre de 1835. Presentó sus credenciales el 31 de diciembre y logró que se desconociera la misión que allí desempeñaba Felipe Pardo y Aliaga en nombre de Salaverry. Se mezcló en problemas de política chilena que lo obligaron a suscribir explicaciones públicas, y cuando dio término a su misión (31 de julio de 1836), se hallaba en preparación la Primera Expedición Restauradora en contra de la Confederación Perú-boliviana encabezada por Andrés de Santa Cruz.

Retornó al Perú y fue designado Presidente provisorio del Estado Nor-Peruano (11 de julio de 1838), en reemplazo de Orbegoso. Ejerció precariamente su autoridad hasta que llegó a Lima la noticia de la derrota de los confederados de Santa Cruz en la batalla de Yungay (24 de enero de 1839). Ello marcó el fin de su carrera pública.

Últimos años

Una vez más partió al destierro a Guayaquil. Allí permaneció hasta 1843. Nuevamente de regreso a Lima, se apartó de toda actividad pública, dedicándose a las labores agrícolas. Durante sus últimos años redactó sus Memorias (en dos volúmenes), que se publicaron póstumamente bajo el seudónimo de P. Pruvonena. Murió el 21 de mayo de 1858.

Descendencia

De su unión con la princesa belga Carolina de Looz Corswarem y de la Nue, tuvo cinco hijos: José, Carolina, Carlos, Alfonso y Andrés. El primero, José de la Riva Agüero y Looz Corswarem, fue canciller de la República del Perú entre 1872 y 1875, bajo el gobierno de Manuel Pardo y Lavalle, y es recordado por haber concertado el Tratado de alianza defensiva entre Perú y Bolivia en 1873, que fue usado como pretexto por Chile para desencadenar la Guerra del Pacífico en 1879. Este José fue a la vez padre de Enrique de la Riva Agüero y Riglos, que fue tres veces Canciller y Primer Ministro de la República del Perú.

Un bisnieto del prócer fue el notable polígrafo José de la Riva-Agüero y Osma, último marqués peruano de Monte Alegre de Aulestia.

Obras y escritos diversos

Ligera idea del abandono en que se halla el Tribunal de Cuentas del Perú (1813), folleto.
Manifestación histórica y política de la revolución de América (Buenos Aires, 1818), más conocido como el folleto de “las 28 causas” o veintiocho razones que según el autor justificaban la emancipación de las colonias hispanoamericanas.
Origen de que los mandones y tiranos del Perú me consideren enemigo de ellos (1820), folleto que se mantuvo inédito.
Exposición acerca de su conducta pública en el tiempo en que ejerció la presidencia de la República del Perú (Londres, 1824).
Suplemento de la Memoria dirigida a la Representación Nacional del Perú por D. José de la Riva-Agüero, ex presidente de aquella República (Santiago de Chile, imprenta Republicana, 1829).
Representación a las Cámaras Representativas del Perú por don José de la Riva-Agüero, Gran Mariscal y ex Presidente de aquella República (Santiago de Chile, imprenta Republicana, 1830).
Memorias y documentos para la historia de la independencia del Perú y causas del mal éxito que ha tenido ésta [1] (París, 1858), memorias históricas y recopilación de diversos documentos, en dos volúmenes, que firmó con el seudónimo de P. Pruvonena (anagrama de “vn peruano”). Obra en la que colaboraron los canónigos Mariano José de Arce y José Nicolás Garay. Fue publicada después de su fallecimiento. (Wikipedia)

viernes, 18 de noviembre de 2011

Submarino Pacocha Choque Hundimiento y Milagro

Submarino Pacocha

El 26 de agosto de 1988 el submarino Pacocha colisionó con el barco pesquero japonés Kiowa Maru. Al morir el capitán de la nave, el entonces teniente Roger Cotrina comprendió que humanamente sería imposible evitar la tragedia, pues la presión del agua impedía cerrar una compuerta interna que los mantendría con vida.

"Me faltaba el aire y entonces me puse a pensar con todas mis fuerzas en sor María Petkovic (fundadora de la Congregación de las Hijas de la Misericordia). Cerré los ojos y recé. Repetí la oración que había escuchado, pensé en ella y de pronto vi una luz brillante", afirmó. En ese momento una fuerza sobrenatural le ayudó a cerrar la compuerta. Una comisión militar señaló posteriormente que lo realizado por el marino es humanamente imposible.

En el accidente fallecieron ocho tripulantes, pero los 22 sobrevivientes aseguraron que gracias a la religiosa están vivos y que ella evitó que el desastre fuera mayor. La Madre María de Jesús Crucificado Petkovic fue beatificada el 6 de junio de 2003 por el Papa Juan Pablo II, gracias al milagro comprobado en favor de los marinos peruanos. En dicha ocasión, Cotrina y su esposa participaron de la Eucaristía.

La proyección del documental se realizó en el Centro Médico Naval "Cirujano Mayor Santiago Távara" y contó con la presencia de los marinos sobrevivientes, las religiosas de la congregación, el Vicepresidente del Perú Luis Giampietri, altos mandos de la Marina de Guerra, entre otros.











Videos: http://www.youtube.com/user/unrealbug

Giovanni Antonio Raimondi Dell'Acqua

Foto: Antonio Raimondi

Giovanni Antonio Raimondi Dell'Acqua (Milán, Italia; 19 de septiembre de 1824 - † San Pedro de Lloc, Perú, 26 de octubre de 1890) fue un prominente investigador, naturalista, geógrafo, explorador, escritor y catedrático italiano, su especialidad consistió en un profundo y esmerado estudio de la fauna, flora y geología peruana. Radicando en el Perú, fue catedrático de la Universidad de San Marcos en Lima.

Biografía

Sus padres fueron Enrico Antonio Raimondi Mazza (nacido en 1789), pastelero de profesión y María Agata Rebeca Dell'Acqua Vismara (nacida en 1790 - fallecida en 1864). Raimondi fue el penúltimo de ocho hermanos, tres mujeres y cinco varones (de los cuales uno fallece en la infancia y otros dos se ordenan sacerdotes).

El 2 de septiembre de 1869 Raimondi contrae matrimonio en la parroquia de San Sebastián de Huaraz, Ancash, con la huaracina Adela Loli Castañeda (Huaraz, Ancash, Perú; 21 de febrero de 1848 - † Lima, 11 de junio de 1928), con quien tuvo 3 hijos:
Enrique Antonio Raimondi Loli ( 20 de junio de 1870 - † 12 de octubre de 1937), casado con Ana María Becker, sin sucesión.
María Antonieta Victoria Raimondi Loli ( 28 de julio de 1872 - † 1923), fallecida soltera.
Elvira Isabel Magdalena Raimondi Loli ( 20 de julio de 1877 - † 26 de octubre de 1938), fallecida soltera.

La segunda patria de Raimondi fue Perú

Llegó al Perú desembarcando en el puerto del Callao el 28 de julio de 1850. Ese mismo año el médico peruano Cayetano Heredia le encargó la organización del Museo de Historia Natural del colegio Independencia, institución que más adelante pasaría a ser la Escuela de Medicina del Perú.

Desde 1851 se desempeñó como profesor de historia natural, teniendo a su cargo la enseñanza de la geología y la botánica. Fue uno de los maestros fundadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1856. Fundó la cátedra de química analítica en 1861, regentándola hasta 1872. En 1866 fue elegido co-primer decano de la entonces flamante Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas.

Fue cautivado por los recursos naturales del Perú pues de los 40 años que vivió en él, 18 años viaja por casi todo su territorio con el fin de conocer más a fondo su naturaleza y sus habitantes ya que desde Italia los había estudiado bien. Financió sus primeras expediciones con sus propios recursos. 

Su primera asignación fue una iniciativa del Parlamento Nacional, en 1858, de 2,000 pesos anuales, suma que pasó a ser de 3,000 pesos dos años más tarde. En estas condiciones recorrió miles de kilómetros por itinerarios de gran dificultad en regiones prácticamente desconocidas Su primer gran viaje duró dos años y medio y tras reponerse durante seis meses en Lima partió a otro de gran trascendencia por el centro del Perú.

En sus viajes recorrió amplios sectores del ande peruano, ingresando hasta Vitoc y Chanchamayo, para retornar por la misma ruta un año después, internándose hasta Tingo María. Documentó los yacimientos de carbón mineral del litoral piurano, analizó el guano de las islas Chincha, verificó las reservas salitreras de Tarapacá, recorrió las remotas provincias auríferas de Carabaya y Sandia, navegó el Marañón, Ucayali y Amazonas, entre los ríos orientales más representativos.

El producto de sus esfuerzos se ve realizado en una inmensa obra que puso los cimientos a numerosas ramas de las científicas que se investigan y estudian en las universidades peruanas. La obra más sobresaliente de Raimondi es "El Perú", editada en seis tomos entre 1875 y 1913, en la cual, en su prefacio, anima y aconseja directamente a todos los peruanos a estudiar las riquezas naturales del Perú, hecho que lo convierte por virtud, para muchos historiadores y escritores, como un verdadero peruanista. 

Pero aparte de ese prefacio en el cual él parece sumarizar sus anhelos y sentir hacia el Perú, el sabio es muy bien recordado y ponderado por la mayoría de los peruanos, pues Raimondi entregó la mayor parte de su vida al estudio del Perú.

Dejó numerosos cuadernos de apuntes (algunos se han perdido) con numerosos y valiosos datos sobre todo lo que observaba a su paso. Colectó numerosos especímenes vegetales y animales de todo tipo, así como minerales y otros elementos geológicos. Aún se conserva un cierto número de estos especímenes en el Museo de Historia Natural de la Universidad Mayor de San Marcos, en Lima. La colección se completa con datos y observaciones meteorológicas, esquemas, ilustraciones, etc. Antonio Raimondi era un genuino enciclopedista.

La popularidad de Raimondi se ve singularmente representada por la atribución que lo hace aparecer como el autor de aquella frase, tristemente célebre y frecuentemente mencionada, tanto por los medios de difusión como por los políticos peruanos: "El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro". Sin embargo los investigadores indican que tal frase nace del acervo popular y no de la pluma de Antonio Raimoindi, ni de ningún otro escritor o investigador. Entonces, esta atribución se debe más bien a que la obra de Raimondi ha sido bien difundida pero muy poco leída dentro del Perú, ya que la susodicha frase no es mencionada en ningún texto escrito por Raimondi. Otra frase del sabio ítalo-peruano que debería hacerse al menos tan popular como la anterior es "En el libro del destino del Perú, está escrito un porvenir grandioso".

Antonio Raimondi fue siempre muy reconocido por científicos y naturalistas. Prueba de ello es que se le dedicaron los nombres científicos de algunas especies animales (por ejemplo, un ave paseriforme llamado cortarrama peruana Phytotoma raimondii) y vegetales (como el género Raimondia o la colosal especie andina Puya raimondii). De esta última en realidad fue co-descubridor, aunque la llamó Pourretia gigantea.

Murió en la ciudad de San Pedro de Lloc, en el departamento de La Libertad, el 26 de octubre de 1890.

En su memoria y por su aporte a la cultura peruana, existe un busto que se exhibe en una pequeña plaza de Barranco, en Lima, esculpido en bronce por el artista italiano conde Agostino Lodovico Marazzani Visconti en 1904, además también desde el año 1930, funciona un colegio que en su honor los residentes Italianos en el Perú lo denominaron: "Colegio Italiano Antonio Raimondi". Tiene también estatuas en la Plaza Italia (Barrios Altos, Lima) y la Av. Arequipa, en Lima. Calles y Plazas llevan en el Perú su nombre.

El 16 de diciembre del 2010, el presidente Alan García colocó la primera piedra del Parque Ecológico de Lima que lleva el nombre de 'Antonio Raimondi' y que será por su extensión el parque urbano mas grande de América.

Formación y exploración

Para dedicarse por completo a sus viajes de estudio por todo el país encomendó su cátedra de Botánica al doctor Miguel Colunga, quien la desempeñó por un largo tiempo.

Obras

EL Perú - Itinerario de Viajes, 1929.
Elementos de botánica aplicada a la medicina y a la industria, en los cuales se trata especialmente de las plantas del Perú. Lima: M. Murga. 1857
Apuntes sobre la provincia litoral de Loreto. 1862
Análisis de las aguas termales de Yura, aguas minerales de Jesús y aguas potables de Arequipa. Arequipa: Impr. de Francisco Ibañez. 1864
El departamento de Ancachs (sic) y sus riquezas minerales. Lima. Publicado por Enrique Meiggs. Imprenta "El Nacional" 1873
Manipulación del guano. Lima: Impr. de El Nacional, por P. Lira. 1873
La manipulación del guano. Lima: Impr. del Estado. 1873
Guano y salitre. Lima: Impr.de la Opinión nacional. 1874
Observaciones a la memoria del señor D.D. Daniel Demaison. Lima: [s.n.]. 1874
Observaciones al dixtámen de los señores Cisneros y garcía en la cuestión relativa al salitre. Lima: s.n. 1875
Minerales del Perú o catálogo razonando de una colección que representa los principales tipos minerales de la República, con muestras de huano y restos de aves. Lima. Imprenta del Estado. 1878
Minéraux du Pérou. Paris: Impr. centrales des chemins de fer A. Chaix el Cie. 1878
El departamento de Ancash y sus riquezas minerales. Lima: Impr. El Nacional. 1879
Apéndice al catálogo razonado de los minerales del Perú. Lima: Impr. del Universo. 1880
Mapa del Perú. Paris: Erhard fres.,. 1883-1900
Minas de oro de Carabaya. Lima: Carlos Paz Soldán. 1883
Aguas potables del Perú. Lima: F. Masías y Cía. 1884
Memoria sobre el Cerro de Pasco y la montaña de Chanchamayo. Lima: Impr. de la Merced. 1885
Minas de oro del Perú. Lima: Impr. y Libr. de B. Gil. 1887
Estudios geológicos del camino entre Lima y Morococha y alrededores de esta hacienda. Lima: Impr. y Libr. de San Pedro. 1902
El Perú VI tomos Lima. Imprenta del Estado. 1913-1974
El Perú; itinerario de viajes (versión literal de las libretas originales)Lima. Imprenta Torres Aguirre. 1929
Apuntes sobre la provincia litoral de Loreto. Iquitos: Impr. "El Oriente". 1942
Notas de viajes para su obra El Perú. Lima: Impr. Torres Aguirre. 1942-1948
50 láminas inéditas de iconografía vegetal. Lima: Edit. Ausonia. 1955
Viajes por el Perú. Lima: Universitaria. [1966?]
Apreciaciones Personales. Cartas a Miguel Colunga (1859-1868). Lima. Serie Epistolarios. Biblioteca Nacional del Perú. 1990
Antonio Raimondi, mirada íntima del Perú: epistolario, 1849-1890. Lima: Fondo Editorial del Congreso del Perú, Banco Central de Reserva del Perú. 2005 (wikipedia)

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Peregrinación Señor de Qoyllurit´i Finalista para Designación como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de UNESCO

Peregrinación al Santuario del Señor de Qoyllurit´i

La peregrinación al santuario del Señor de Qoyllurit´i, es finalista para ser reconocida como patrimonio inmaterial de la humanidad de la Unesco.

Esta actividad religiosa pasó con un aviso favorable el penúltimo filtro para recibir la referida distinción, junto con el mariachi de México y el saber de los chamanes jaguares de Colombia.

El órgano consultivo de expertos que asesora al Comité para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial dio el visto bueno para ello, y el veredicto final tendrá lugar en la reunión que sostendrá en Bali, Indonesia, del 22 al 29 de noviembre.

David Ugarte Vega Centeno, titular de la DRC - Cusco, adelantó que participará en dicha cita junto a un representante de las naciones del Señor de Qoyllurit´i y de la hermandad del Señor de Qoyllurit´i.

"Las expectativas son muy altas, en Cusco se están organizando los devotos a la espera de las noticias que se reciban por esos días. Confiamos en que se concrete esta denominación", declaró a la Agencia Andina.

El expediente técnico fue elaborado hace cinco años por un conjunto de especialistas en antropología e historia, entre otros temas, de la DRC - Cusco.

El documento fue presentado por el Ministerio de Cultura ante la Secretaría de Patrimonio Cultural Inmaterial de Unesco, dentro del proceso de candidaturas 2011-2012, entre otros que quedan a la espera de un visto favorable.

El peregrinaje es de ocho kilómetros de extensión, desde el sector de Mahuayani a Sinakara, en el distrito de Ocongate, provincia de Quispicanchi. La capilla del Señor de Qoyllurrit´i se ubica a más de 5,000 metros de altura sobre el nivel del mar.

La festividad se caracteriza por la coincidencia de los ritos religiosos católicos y andinos, y en ella participa gente de Cusco y otros departamentos como de Arequipa, Huancavelica, Ayacucho e incluso del vecino país de Bolivia.

Los asistentes piden salud y seguridad para sus familias, danzan, participan en misas, portan estandartes de sus naciones (lugares de origen) y se visten con atuendos que representan la vegetación y fauna andinas.

El Santuario de Qoyllurit’i y a la Festividad del Qoyllurit’i, fueron declarados Patrimonio Cultural de la Nación el 10 de agosto de 2004. (Andina)



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martes, 1 de noviembre de 2011

Augusto B. Leguía

Augusto B. Leguía

Augusto Bernardino Leguía Salcedo (* Lambayeque, 19 de febrero de 1863 - † Lima, 6 de febrero de 1932), fue un político peruano que ocupó la Presidencia del Perú en dos ocasiones: de 1908 a 1912 y de 1919 a 1930. En total gobernó 15 años, siendo el mandatario peruano que más tiempo ha gobernado.

Hombre de negocios muy hábil, hizo fortuna con la industria azucarera y en el rubro de la venta de seguros. Inició su militancia política en el Partido Civil. Fue Ministro de Hacienda durante los gobiernos de Manuel Candamo Iriarte y Serapio Calderón, entre 1903 y 1904. Luego, en el mismo portafolio, fue Presidente del Consejo de Ministros del primer gobierno José Pardo y Barreda, entre 1904 y 1907. 

Ganó las elecciones presidenciales de 1908, y gobernó hasta 1912. Durante este primer mandato enfrentó problemas limítrofes con los cinco países vecinos, de los cuales sólo logró solucionar definitivamente aquellos que mantenía con Brasil (8 de septiembre de 1909) y Bolivia (17 de septiembre de 1909). En el orden interno afrontó también mucha turbulencia. Enfrentó con valentía una intentona golpista promovida por el hermano y los hijos de Nicolás de Piérola. Se separó del Partido Civil, que se fraccionó en dos. Tras finalizar su mandato, sufrió el acoso del nuevo gobierno y partió al exilio.

De vuelta en el Perú en 1919, participó en las elecciones presidenciales de ese año, convocadas por el presidente José Pardo (que ejercía entonces la presidencia por segunda vez). Se vislumbraba ya su triunfo, pero, temiendo que el gobierno no respetase el resultado de las elecciones, el 4 de julio de 1919 dio un golpe de Estado, apoyado por la gendarmería. Asumió el poder como presidente provisorio y disolvió el Congreso. El nuevo Parlamento lo eligió presidente constitucional el 12 de octubre de 1919, siendo reelegido en 1924 y 1929.

Leguía derogó la Constitución vigente (que databa del año 1860 y que ha resultado ser la más longeva de la historia del Perú) para promulgar la nueva Constitución de 1920. Modernizó Lima, mediante la ejecución de obras públicas financiadas mediante empréstitos con la finalidad de festejar apoteósicamente el Centenario de la Independencia Nacional.

Creó el Banco Central de Reserva del Perú y el Banco Central Hipotecario, así como los Estancos de Alcohol, Naipes y Fósforos. Firmó los Tratados de Límites con Colombia (24 de marzo de 1922) y Chile (3 de junio de 1929), tratados muy controversiales que han motivado que se califique a Leguía de “entreguista”, pero que tuvieron el mérito de poner fin a largas disputas con dichas naciones.

Luego de 11 años de Gobierno (periodo conocido como el Oncenio de Leguía), fue derrocado por el teniente coronel EP Sánchez Cerro, el 25 de agosto de 1930. Leguía fue apresado e internado en el Panóptico de Lima; allí enfermó gravemente y tuvo que ser trasladado al Hospital Naval del Callao, donde falleció en 1932.

Nacimiento y juventud

Augusto Bernandino Leguía nació en una casona de la calle Atahualpa Nº 431 en la Plaza de Armas de Lambayeque, el 19 de febrero de 1863, como hijo de Nicanor Leguía y Haro y de María del Carmen Salcedo Taforó. Era descendiente de un vasco llegado en la época del virreinato, llamado Eustaquio Leguía, quien en 1752 arribó a Chiclayo para establecer el estanco de tabaco, naipes y papel sellado.

Sus primeros estudios los realizó en su ciudad natal, en las escuelas de Rosario Gallo y Pedro Mantilla, y luego en el colegio nacional que dirigía Ricardo Saavedra. Afectado por una dolencia bronquial, fue enviado a los 13 años de edad a Valparaíso, Chile, donde inició estudios mercantiles en el Colegio Inglés de Goldfinch y Bluhm. A fines de 1878 retornó al Perú y tras una breve estancia en Lambayeque, se trasladó a Lima, donde le sorprendió el estallido de la guerra con Chile trabajando en la casa comercial de Enrique S. y Carlos A. Prevost.

En 1880 se enroló como sargento en el batallón Nº 2 del Ejército de Reserva que comandaba el coronel Manuel Lecca y que estaba formado por comerciantes. Combatió en el Reducto Nº 1, durante la batalla de Miraflores, el 15 de enero de 1881.

Luego de la guerra, siguió trabajando como auxiliar de contabilidad en la casa Prevost. Liquidada esta, pasó a la hacienda Caucato, cerca Pisco, y de regreso a Lima, ensayó como exportador de azúcar y arroz a Chile, y de cueros a Nueva York. Consiguió luego un oficio estable, como vendedor de seguros representando a la New York Life Insurance Company, que le confió la fundación de una sucursal en Guayaquil y el manejo de sus negocios en Ecuador, Bolivia y Perú (1888). Tras el retiro de dicha compañía del mercado peruano, Leguía se trasladó a Estados Unidos para efectuar la rendición de cuentas.

En 1890 contrajo matrimonio con Julia Swayne Mariátegui, y enseguida pasó a Londres, donde, como apoderado de la Testamentaria Swayne, se dedicó a los negocios azucareros y celebró un contrato con la casa Lockett para formar la British Sugar Company Limited (1896), entidad propietaria de haciendas de producción industrial de azúcar en los valles de Cañete y Nepeña, cuya gerencia ejerció por varios años. Además, ya de retorno en Perú, ejerció la gerencia de la Compañía de Seguros Sud América (1900).

Civilista y ministro de Hacienda

A pesar de no ser aristócrata de nacimiento, su habilidad financiera le hizo ganar mucho prestigio y lo relacionó rápidamente con la oligarquía limeña. Fue admitido en el Partido Civil, jugando un importante papel en la elección de Manuel Candamo Iriarte a la presidencia en 1903, el primer civilista que ganaba las elecciones después del recordado Manuel Pardo y Lavalle, fundador de dicho partido en 1871.

Candamo nombró a Leguía Ministro de Hacienda, cargo que ejerció desde el 8 de septiembre de 1903, y que mantuvo durante los primeros días del interinato de Serapio Calderón, hasta el 15 de mayo de 1904. Durante el subsiguiente gobierno de José Pardo y Barreda ejerció la presidencia del gabinete ministerial, en el mismo portafolio de Hacienda, desde el 24 de septiembre de 1904. Tras un inusitado largo período ministerial, dio terminada sus funciones el 27 de julio de 1907, para lanzarse como candidato presidencial en las elecciones de 1908.

Su larga gestión como ministro de Hacienda fue exitosa e hizo, entre otras, las siguientes obras:

Trazó un plan de impuestos y empréstitos para lograr la expansión de la hacienda pública, alejándose así de la rutinaria política conservadora practicada hasta entonces en dicho campo.
Suscribió los contratos destinados a prolongar las vías ferroviarias del centro y del sur, hasta llevarlas a Huancayo y Cuzco, respectivamente.

Pero lo que dio más realce a su personalidad fueron sus intervenciones en el Parlamento, donde defendió sus proyectos en innumerables discursos, cargados de verbosidad y erudición jurídica y técnica.

Elecciones de 1908

Leguía fue el candidato oficialista en las elecciones de 1908, es decir, en representación del Partido Civil. El Partido Demócrata, a instancias de su líder, el viejo caudillo Nicolás de Piérola, se abstuvo de participar. Augusto Durand, jefe del Partido Liberal —una especie de ala izquierda del Partido Demócrata—, trató de impedir los comicios con una revolución al viejo estilo de las montoneras, pero fracasó. Leguía fue así elegido sin resistencia para ejercer el período presidencial de 1908-1912.

Primer Gobierno (1908-1912)

Leguía asumió el mando presidencial el 24 de septiembre de 1908, reemplazando a José Pardo. Este mandato, que sería el primero de Leguía, resultó ser muy turbulento, tanto en el orden interno como en el externo. En el aspecto internacional, afrontó los problemas limítrofes con los cinco países vecinos que, conocedores de las limitaciones materiales que pesaban sobre Perú después de la Guerra del Pacífico, encontraron el momento oportuno para acometer sus pretensiones territoriales.

Intentona golpista - Lima 1909

En el orden interno, enfrentó una intentona golpista que dirigieron Carlos de Piérola, hermano de Nicolás de Piérola, y los hijos de este caudillo: Isaías de Piérola y Amadeo de Piérola. Estos acaudillaron a un grupo de descontentos del partido demócrata y penetraron sorpresivamente en el Palacio de Gobierno, encontrando a Leguía en su despacho. Los revoltosos le pidieron que firmara su renuncia. Leguía se negó. Entonces, los amotinados lo secuestraron y lo llevaron hasta la Plaza de la Inquisición, donde, al pie del monumento a Bolívar, lo conminaron a renunciar por segunda vez. Leguía volvió a negar su renuncia, diciendo firmemente: «No firmo». Intervino la fuerza pública, que logró rescatar al presidente luego de un tiroteo que mató a más de cien manifestantes (29 de mayo de 1909). A pesar de no haber tenido participación en esta revuelta, Nicolás de Piérola tuvo que esconderse ante la persecución desatada por el gobierno. El diario opositor La Prensa fue asaltado por turbas gobiernistas y su director, Alberto Ulloa Cisneros fue apresado.

Obras y hechos importantes

Aspecto Internacional:

Las relaciones con Chile, ya tensas por el problema pendiente de las provincias cautivas de Tacna y Arica, se complicaron aún más con el llamado «incidente de la corona». Bajo el gobierno anterior de Pardo se había inaugurado la Cripta de los Héroes de Lima en honor a los caídos en la guerra del Pacífico, ocasión en la que el ministro chileno José Miguel Echenique Gandarillas ofreció a nombre de su país una corona de laureles de bronce para que fuera colocada en la Cripta. El canciller peruano de entonces consideró que era un deber de cortesía aceptar la ofrenda, pero tras el cambio de gobierno en 1908, el nuevo canciller Melitón F. Porras rechazó tal homenaje, pues no respondía sinceramente a los sentimientos de Chile, en momentos en que se atentaba contra los residentes peruanos de las provincias cautivas del sur. El ministro chileno se retiró ofendido a su país y se rompieron las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Al mismo tiempo recrudecieron los conflictos fronterizos con Bolivia, Brasil, Ecuador y Colombia. Existen serios indicios de que detrás de todos ellos estaba Chile como azuzador, que llegó incluso a proporcionar armas al Ecuador en plena tensión peruano-ecuatoriano del año 1910.

Con Bolivia hubo peligro de guerra, a raíz del laudo arbitral expedido por el presidente de Argentina José Figueroa Alcorta, que determinaba la frontera entre Perú y Bolivia. Turbas bolivianas atacaron a la legación peruana en La Paz y se movilizaron las fuerzas militares en ambos lados de la frontera, pero felizmente se reiniciaron las conversaciones, que culminaron con la firma del Tratado Polo-Bustamante (17 de septiembre de 1909), poniéndose de acuerdo ambas partes para la ejecución del laudo arbitral.

Con Brasil se fijaron definitivamente los límites en el Tratado Velarde-Río Branco, suscrito entre el canciller brasileño José María da Silva Paranhos de Río Branco y el plenipotenciario peruano Hernán Velarde (8 de septiembre de 1909).

Con Ecuador la situación fue más crítica pues este país se negó a aceptar el laudo arbitral del rey de España, que aún no se emitía, pero cuyo contenido se llegó a conocer y que aparentemente era contrario a los intereses ecuatorianos. La prensa ecuatoriana inició una violenta campaña para desprestigiar dicho arbitraje. El 3 y 4 de abril de 1910 hubo graves atropellos contra las legaciones peruanas en Quito y Guayaquil. Se llegó incluso a la movilización de tropas por ambas partes, pero la intervención de Estados Unidos, Brasil y Argentina evitó la guerra (22 de mayo de 1910). Ante la actitud ecuatoriana, el rey de España se inhibió a pronunciar sentencia, por lo que el problema limítrofe quedó pendiente.

Con Colombia, se llegó a un enfrentamiento armado, a raíz de que tropas colombianas ocuparan la margen derecha del río Caquetá en territorio peruano y se negaran a abandonarla. El ejército peruano, al mando del coronel Óscar R. Benavides, derrotó a los invasores en La Pedrera y ocupó Puerto Córdoba (1911). Sin embargo, en cumplimiento de un acuerdo suscrito en Bogotá días antes de aquel encuentro de armas, el Perú desocupó Puerto Córdoba y reconoció a La Pedrera como puesto colombiano.

Otras obras y hechos importantes:

Se creó la Compañía Administradora del Guano (1909).
Se reformó el sistema aduanero con el propósito de producir mayores rentas para el estado (1910).
Llegaron al Perú los primeros aviones (1911). Los aviadores peruanos Juan Bielovucic y Carlos Tenaud realizaron los primeros vuelos en territorio peruano.
Se aprobó la ley Nº 1378 sobre accidentes de trabajo, el 20 de enero de 1911, la primera de las diez leyes sociales que habían sido presentadas por José Matías Manzanilla al Congreso durante el primer gobierno de Pardo. Esta ley establecía que: «El empresario es responsable por los accidentes que ocurran a sus obreros y empleados en el hecho del trabajo o con ocasión directa de él.»
Se obtuvo un empréstito para que la Compañía Peruana de Vapores adquiriera modernas unidades (1909).
Dio impulso a la producción azucarera y algodonera.
Buscó el mejoramiento de la producción agraria de la sierra, como la del trigo, la papa, la cebada y el maíz.
Concedió apoyo a los colonos para que explotaran el caucho en la Amazonía.

En los dos últimos años de este gobierno se manifestó una aguda crisis económica, motivada por el endeudamiento interno acelerado, los gastos de la defensa nacional y el déficit presupuestal.

Sucesos memorables que sucedieron en este período fueron:
El 13 de octubre de 1909 el estudiante limeño Pedro S. Zulen, mestizo de chino y criollo, fundó en Lima la Asociación Pro-Indígena «para la defensa de los intereses sociales de la raza indígena del Perú».
El sacrificio del aviador peruano Jorge Chávez, en septiembre de 1910, en Domodossola, luego que cruzara con su avioneta los Alpes.
El descubrimiento científico de la ciudadela inca de Machu Picchu, por Hiram Bingham en julio de 1911.
La fundación del diario La Crónica de Lima, en 1912.
Se desataron los llamados «escándalos del Putumayo», dados a luz por una investigación patrocinada por el gobierno de Gran Bretaña que acusó al próspero empresario cauchero Julio César Arana del Águila de cometer crímenes y abusos contra la población nativa de la zona del río Putumayo. Quien realizó la investigación a nombre del gobierno británico fue el irlandés Roger Casement, cuyo informe dio la cifra espeluznante de 30.000 vidas humanas aniquiladas como consecuencia de la explotación cauchera, entre 1900 y 1911.

Las elecciones de 1912

Leguía, de carácter personalista y autoritario, se alejó de su partido, el Civil y conformó su propio grupo de partidarios, llamados civilistas gubernamentales, que eran dueños de la mayoría en las dos cámaras del Congreso y de los órganos electorales. En 1912, finalizando el período presidencial, el gobierno auspició la candidatura de Antero Aspíllaga Barrera, pero frente a ella se alzó la candidatura de último momento de Guillermo Billinghurst, quien amparado en su arrolladora popularidad logró suspender las elecciones y trasladar la decisión electoral al Congreso. Si bien en este parlamento predominaban los civilistas y leguiístas, estos accedieron a satisfacer el pedido popular. Billinghurst, anticivilista acérrimo, fue así elegido presidente y sucedió a Leguía.

Destierro. Las elecciones de 1919

En 1913 Leguía fue desterrado a Panamá por el régimen de Billinghurst, pasando a Estados Unidos y finalmente a Inglaterra, donde vivió hasta 1918 dedicado a sus negocios azucareros personales. En Londres desempeñó también el cargo de presidente de la Cámara Latinoamericana de Cambio y Comercio.

En 1919 Leguía retornó al Perú. Gobernaba entonces el civilista José Pardo y Barreda en segundo mandato, quien ese mismo año convocó a elecciones presidenciales, siendo una vez más Ántero Aspíllaga el candidato gobiernista. Leguía lanzó su candidatura y su campaña electoral estuvo apoyada por el Partido Constitucional (cacerista) y la Universidad de San Marcos; esta última institución lo proclamó “Maestro de la Juventud”, sin haber tenido título académico alguno.

Leguía se presentó así como abanderado de los anhelos juveniles por cambiar las estructuras del país. Triunfó en las elecciones, pero alegando que su victoria no iba a ser reconocida por el gobierno civilista, dió un golpe de estado, apoyado por la gendarmería (4 de julio de 1919). Acto seguido asumió el poder como presidente provisorio y disolvió el Congreso.

Segundo Gobierno o el Oncenio de Leguía

Leguía convocó a una Asamblea Nacional, presidida por el sociólogo y jurisconsulto Mariano H. Cornejo (ideólogo del gobierno). Este nuevo Parlamento designó a Leguía como presidente constitucional el 12 de octubre de 1919. Leguía cambió la Constitución vigente (que databa del año 1860 y que ha resultado ser la más longeva de la historia del Perú), y promulgó la nueva Constitución de 1920, que amplió el mandato presidencial a 5 años (antes eran 4).

Este nuevo mandato de Leguía se prolongaría por once años, ya que se reeligió en 1924 y en 1929, tras sendas reformas constitucionales. Por eso se le conoce como ONCENIO y también como la “Patria Nueva”, pues pretendía modernizar el país a través de un cambio de relaciones entre el Estado y la sociedad civil.

Fue una época en que se restringieron las libertades públicas. Las imprentas de los diarios El Comercio y La Prensa, los más importantes del país, fueron asaltadas por turbas manejadas por el gobierno. La Prensa, donde se había parapetado la oposición, fue confiscada, acabando prácticamente la libertad de expresión. Se barrió con la oposición en el parlamento, que se convirtió en un instrumento dócil del Ejecutivo. Se puso fin a las municipalidades elegidas por voto popular, siendo reemplazadas por entes con personal designado por el gobierno. Los opositores políticos fueron perseguidos, presos, deportados y hasta fusilados. Leguía creó su propio partido, el Democrático Reformista.

La figura del presidente fue adulada hasta límites extremos: el parlamento le otorgó el título de “Prócer de la República” (1928); su gabinete ministerial le regaló un retrato suyo al óleo: «No hemos encontrado nada digno de ofreceros: sólo vuestra propia efigie», explicó el ministro Pedro José Rada y Gamio; se le hizo miembro de la Real Academia de la Lengua y doctor honoris causa de la facultad de Ciencias de la Universidad de San Marcos, sin haber estudiado en universidad alguna; se habló del “Siglo de Leguía”, del “Gigante del Pacífico”, del “Júpiter Presidente”, del “Wiracocha”, y se le comparó hiperbólicamente con personajes como Bolívar, Julio César, Alejandro Magno, Napoleón Bonaparte, etc.

Hecho notable de este período fue la celebración pomposa del Centenario de la Independencia en 1921, cuyo acto central fue la inauguración de la Plaza San Martín, en el centro de Lima. Un gigantesco programa de obras públicas fue financiado con empréstitos obtenidos del exterior.

En el aspecto político surgieron los primeros partidos modernos que aglutinaron a los sectores medios y populares de tendencias reformistas o revolucionarias: el Partido Aprista, fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre y el Partido Socialista Peruano, fundado por José Carlos Mariátegui.

En el plano cultural se manifestó el movimiento literario y artístico llamado Indigenismo. La literatura peruana brilló con figuras como Ventura García Calderón, Enrique López Albujar, César Vallejo, José Carlos Mariátegui, Alcides Spelucin, entre otros.

En el aspecto económico, se incrementó notablemente la dependencia hacia los Estados Unidos debido a los fuertes empréstitos contraídos a los bancos norteamericanos para realizar obras públicas; la deuda llegó a los 150 millones de dólares en 1930. Ya en las postrimerías del régimen, la crisis mundial de 1929 afectaría directamente a la población y fue el factor que aceleraría la caída de Leguía.

Principales Obras

Se promulgó la Constitución de 1920, que estableció un periodo presidencial de cinco años (anteriormente eran cuatro), la renovación integral del parlamento paralela a la renovación presidencial, los congresos regionales en el norte, centro y sur, el régimen semiparlamentario, la responsabilidad del gabinete ante cada una de las cámaras, el reconocimiento de las comunidades indígenas, la imposibilidad de suspender las garantías individuales, etc.
Creación de la Dirección de Asuntos Indígenas, en el Ministerio de Fomento; y Obras Públicas.
Establecimiento del Día del Indio (24 de junio).
Creación de centros agropecuarios y escuelas agrícolas en zonas rurales.
Se realizaron importantes obras de irrigación en la costa; entre ellas en la pampa del Imperial, en Cañete; en las pampas de Olmos, en Lambayeque. Se estudió también la irrigación de las pampas de La Joya, en Arequipa.
Se dio la ley de Conscripción Vial (1920) que obligaba a todos los hombres de 18 a 60 años de edad a trabajar gratuitamente por espacio de 6 a 12 días al año, en la construcción y apertura de carreteras. La misma que afectó básicamente a la población indígena, pues fue esta la que al no poder pagar en dinero la exoneración del servicio, tuvieron que cumplir el servicio obligatorio.
Se realizaron empréstitos de la banca y de capitalistas norteamericanas, para diferentes obras públicas. Los banqueros americanos no solo aseguraron sus intereses sino que exigieron la participación en los negocios públicos.
Se construyeron las Atarjeas de Lima, Arequipa, Cuzco, Trujillo, Huacho, etc.
Se inició la construcción del terminal marítimo del Callao
Se pavimentaron muchas calles de la ciudad de Lima
Se finalizó la construcción de la Plaza San Martín.
Se construyó el Palacio Arzobispal, el Palacio de Justicia y se inició la construcción del Palacio de Gobierno, que había sufrido un incendio.
Se inician los trabajos de edificación de las avenida Leguía (hoy Arequipa), el Progreso (hoy Venezuela), Nicolás de Piérola, La Unión (hoy avenida Argentina); todas en la ciudad de Lima.
Se construyó el Banco Central de Reserva del Perú, el Banco Central Hipotecario y el Banco de Crédito Agrícola.
Se creo la Escuela de la Guardia Civil y Policía (1919). La Guardia Civil reemplazó a la antigua gendarmería.
Se firmaron dos tratados internacionales:
Tratado con Colombia: Firmado el 24 de marzo de 1922. Ello significó ceder a Colombia una porción territorial comprendida entre los ríos Caquetá y Putumayo y el llamado "Trapecio Amazónico". Al hacerse público el tratado, este provocó gran resistencia entre los peruanos que habitaban las zonas afectadas, surgiendo así un estado conflictivo entre ambas naciones que se agudizo en 1933.
Tratado con Chile: Este tratado puso término a la cuestión limítrofe con Chile. Fue firmado el 3 de junio de 1929, en Lima.
El pleito con ingleses y norteamericanos por la explotación del petróleo en el yacimiento de La Brea y Pariñas tuvo una desafortunada solución para el interés del Estado al firmarse el ilegal Laudo de París de 1922.
Se cedió a perpetuidad los ferrocarriles nacionales a los ingleses de la Peruvian Corporation (1928).
Se produjo un auge de los productos agroindustriales como el algodón, la caña de azúcar y de algunos minerales como el cobre, el plomo y el zinc.
Se celebró el Centenario de la Independencia en 1921, y el centenario de la batalla de Ayacucho en 1924.
Se fomentó la inmigración japonesa.
Se dieron leyes en favor de la compensación por tiempo de servicios a los trabajadores.

Derrocamiento

El 22 de agosto de 1930 el comandante Luis Miguel Sánchez Cerro, al mando de la guarnición de Arequipa, se pronunció contra el gobierno. El movimiento revolucionario se propagó rápidamente por el sur del país. También en Lima el ambiente era favorable para la revolución. Para dominar la situación Leguía pretendió formar un gabinete militar, pero en las primeras horas de la madrugada del 25 de agosto la guarnición de Lima solicitó su renuncia.

Leguía aceptó y renunció el mando, que quedó en manos de una Junta Militar de Gobierno presidida por el general Manuel María Ponce Brousset. Dos días después éste entregaría el poder a Sánchez Cerro, quien arribó a la capital en avión.

Fallecimiento

Leguía fue embarcado en el BAP Almirante Grau rumbo a Panamá, pero los revolucionarios exigieron su prisión y ordenaron el regreso del buque. Leguía fue trasladado primero a la isla de El Frontón y luego al Panóptico o penitenciaría central de Lima. La residencia del ex presidente fue asaltada por la muchedumbre y también las de los principales miembros de su gobierno.

Anciano, enfermo, incomunicado, sin contar con asistencia médica, Leguía padeció un largo calvario, atendido solo por la devoción de su hijo Juan. El odio irracional de sus enemigos se desfogó sobre su persona. Vivió 14 meses encerrado en una celda precaria de nueve metros cuadrados, cuya única ventana fue tapiada. Solo cuando se le agravó su mal prostático y contrajo una bronconeumonía fue trasladado al Hospital Naval del Callao. Allí falleció y fue enterrado el 6 de febrero de 1932 en el Cementerio Baquíjano del Callao, acompañado de una silenciosa multitud. Décadas después, Haya de la Torre diría que Leguía fue el mejor presidente peruano del siglo XX, juicio que hoy muchos comparten.

Descendencia

Leguía se casó en 1890 con Julia Swayne Mariátegui, nieta del prócer Francisco Javier Mariátegui, con la que tuvo siete hijos: Augusto, José, Juan, Lola Virginia, Carmen Rosa y María Isabel. Posteriormente, Leguía enviudó. Siendo viudo, tuvo tres hijos más: Carmen Leguía Larriviere, Ricardo Nicanor Leguía Olivera y Enriqueta Leguía Olivera. Carmen y Enriqueta son en la actualidad (2011) las únicas sobrevivientes de todos sus hijos. Enriqueta Leguía Olivera de Lange preside la fundación que lleva su nombre. (wikipedia)

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